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lunes, 6 de abril de 2015

Habla la fiscal escrachada por Cristina en cadena nacional



Fabiana León era amiga del fallecido procurador y de su familia. Lagomarsino, las fotos y una fuerte ironía sobre el fallo de Daniel Rafecas. 
Diario Perfil / 01.04.2015 | 19:16

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Por primera vez, la Fiscal General ante los Tribunales Orales Federales, Fabiana León, habló en un medio de comunicación. Y lo hizo tras unas semanas de agitación judicial que llegó a su punto máximo cuando la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner la escrachó por cadena nacional ante la Asamblea Legislativa el pasado primero de marzo, y una semana después de las declaraciones públicas de la fiscal de primera instancia, Cristina Caamaño, quien atacó al difunto Alberto Nisman.
Caso NismanFabiana León - fiscal general. Parte 1(7:55)
León había sido mencionada en el discurso en cadena nacional de CFK del pasado 1 de marzo por sus comentarios en Facebook defendiendo la marcha del #18F. La mujer, que trabajó durante 20 años con Alberto Nisman y con la jueza federal, Sandra Arroyo Salgado, habló de todo en Ahora es Nuestra la Ciudad por Radio Cultura.

Sobre la vida privada de Nisman, León aseguró: "Alberto siempre fue mujeriego, me causó gracia cuando intentaron instalar de una supuesta relación homosexual. Alberto tenía virtudes como su intelecto y tenía defectos, pero no sé si ser mujeriego es uno de ellos". 

Respecto de las fotos del cadáver del fiscal que se difundieron hace pocos días en las redes sociales, León afirmó que "se trató de una crueldad innecesaria, un mal gusto" y condenó éticamente a los que dejaron traspasar esas fotos “que hirieron a muchas personas”. 

“No quiero pensar en la mamá de Alberto ni en las hijas...la mamá es una mujer extraordinaria" dijo la fiscal amiga de la familia Nisman.

Sobre la solicitada "movilizada por la fiscal Cristina Caamaño" para atacar la convocatoria del #18F, León aseguró: "Una vez tuve una conversación con dos fiscales, uno con un firmante de la solicitada y otro que no lo hizo pero que no concurrió a la marcha. Conversamos sobre el tema y les pregunté, ¿Cuál es la necesidad de sacar una solicitada de este tenor?  

Con no ir a la marcha era suficiente. ¿Cuál era la necesidad? El colega me decía que querían dejar sentado su apoyo a la fiscal Fein. Pero por qué no sacaban una solicitada para defender a Fein de los ataques y hostigamientos que viene sufriendo del Poder Ejecutivo". 

Sobre el trabajo realizado por la fiscal Viviana Fein que está al frente de la investigación por la muerte dudosa de Nisman, la entrevistada dijo: "no la conozco, merece todo mi respeto y todo nuestro apoyo. Ella sabrá dónde se apoya y con quién".

La fiscal general Fabiana León defendió la denuncia de Nisman: "Era un tipo acelerado en la forma de hablar y en su pensamiento. Conocía muy bien cuáles eran sus funciones y obligaciones. Nunca lo vi ser temerario. Equivocado sí, de hecho en juicios en los que él era fiscal y yo defensor, trataba de demostrar vacíos argumentales. 

Pero no era un tipo que se iba a tirar en una locura. Creo que algo tendría, para sí, en pruebas que tendría, es muy angustiante no saber". 

En diálogo con Luis Gasulla, la fiscal recordó el momento en que se enteró de la muerte de Nisman: "Un horror, veo un montón de mensajes y empecé a correr, levanté a mi marido y le gritaba ‘lo mataron a Alberto, lo mataron a Alberto’. 

Nunca se me ocurrió una posibilidad distinta a que lo hubiesen matado. No lo digo como fiscal sino como una persona que lo conoció, que trabajó hasta altas horas de la madrugada".

Sobre la descripción de Nisman que realizó Diego Lagormasino en relación con sus supuestos dichos sobre Cristina Fernández de Kirchner, la fiscal sostuvo que no es creíble, del mismo modo que el supuesto pedido del arma por parte del fiscal a un empleado informático.

Caso NismanFabiana León - fiscal general. Parte 2 (5:48)
La fiscal explicó cuestiones técnicas del futuro de la denuncia de Nisman y criticó duramente al juez Daniel Rafecas: "Me extraña de Rafecas, por su accionar en la causa de las coimas en el Senado, que fui defensora oficial. Él fue tan crédulo de las declaraciones del imputado Mario Pontaquarto y tan creativo en establecer conversaciones en teléfonos que nunca fueron intervenidos. 

Él narró conversaciones que nunca existieron y ¡Cómo ha cambiado el juez Rafecas! Pareciera ser un Rafecas más garantista del que fue con Fernando De la Rúa, más comprometido con el derecho procesal penal, lo cual celebró. Lo que habrá influido en su ánimo serán las denuncias que tiene en el Concejo de la Magistratura".

Fuente: Perfil.com

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lunes, 2 de marzo de 2015

La Presidenta acusó a los jueces de violar las leyes y criticó con dureza a Nisman




En su último mensaje ante el Congreso, embistió contra la Corte Suprema y la responsabilizó de no esclarecer el atentado a la embajada de Israel; con tono de campaña y clima de despedida, defendió su gestión y elogió a Kicillof y a Randazzo

Por Laura Serra  | LA NACION -  Lunes 02 de marzo de 2015 | Publicado en edición impresa

En su último discurso ante la Asamblea Legislativa, la presidenta Cristina Kirchner lanzó ayer una de las embestidas más virulentas contra la Justicia desde que inició su cruzada contra aquellos jueces y fiscales que no le son afines. No sólo los volvió a acusar de integrar un "Partido Judicial", sino que les achacó haberse "independizado de la Constitución y de las leyes".
Al inaugurar el 133er. período de sesiones ordinarias del Congreso, la Presidenta criticó también, en duros términos, la denuncia en la que el fiscal fallecido Alberto Nisman la responsabilizó de haber encubierto a los funcionarios israelíes imputados por el atentado a la AMIA, en 1994. "Es un escándalo, un bochorno para los argentinos", arremetió, tras revelar la existencia de dos escritos en la caja fuerte del fiscal, uno con la consabida denuncia y otro con una solicitud al Gobierno para que requiriera al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas su apoyo para interrogar a los iraníes acusados.
"Es un bochorno. ¿Con cuál Nisman me quedo? ¿Con el que nos acusa de encubrimiento o con el que se dirigía a mí reconociendo todo lo que habíamos hecho?", acicateó la Presidenta, sin importarle demasiado que la Constitución Nacional prohíbe al jefe del Estado, en el artículo 108, arrogarse el conocimiento de causas judiciales pendientes.
Ubicado en una de las bandejas a pocos metros de la Presidenta, el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, escuchaba el discurso con el rostro demudado. "Últimamente el Partido Judicial se ha independizado, pero de la Constitución -fustigó Cristina Kirchner, con tono encendido-. Hoy existe un derecho cautelar delivery para impedir que se gobierne y se apliquen las leyes que son constitucionales. La Justicia tiene que ser independiente del poder político, de los poderes concentrados de la economía, pero de lo que no puede ser nunca independiente el Poder Judicial es de la Constitución, de las leyes, de los códigos de forma y de los de fondo".
Video: Cristina Kirchner: "No necesito carteles para hablar de la AMIA, hablo desde 1994" (Canal 7) (2:35)


Contra la Corte Suprema
El enfrentamiento con Lorenzetti fue directo y frontal, al cuestionar a la Corte Suprema por la falta de avances en la investigación del atentado contra la embajada de Israel, en 1992. También, por haber rechazado la investigación sobre posibles torturas sufridas por ex combatientes en la Guerra de Malvinas.
Desde los palcos, colmados de militancia kirchnerista, estalló una ovación que se replicó en las bancas oficialistas, con los diputados de pie, y en los alrededores del edificio del Congreso, donde se concentraba la movilización convocada por el Gobierno para acompañar a la Presidenta. En contraste, en las bancas opositoras predominaban el gesto adusto y los murmullos de desaprobación. En líneas generales, toda la oposición criticó luego a la Presidenta por su falta de autocrítica, su tono soberbio y haber eludido temas acuciantes, como la inflación, el narcotráfico y la inseguridad.
Inmune a las críticas, la Presidenta dedicó casi cuatro horas de su discurso para rumbear por todas las áreas de su gestión con un predecible tono elogioso. Anunció que enviará al Congreso un proyecto de ley para estatizar la administración del servicio de trenes y abundó en infinidad de cifras y porcentajes, a manera de balance de despedida de mandato.
Pero no abandonó en ningún momento su postura de imponerse como protagonista de la escena política, y en ese papel elogió a su equipo económico, y especialmente al ministro Axel Kicillof (aunque después lo amonestó en forma risueña, por no haber estado atento a su discurso, y lo comparó con el fallecido Néstor Kirchner). También criticó a la oposición, en particular al candidato a presidente de Pro, Mauricio Macri (aunque no lo mencionó), y dio un tácito espaldarazo a la candidatura presidencial del ministro del Interior, Florencio Randazzo. A Daniel Scioli no se refirió, aunque le hizo una elíptica crítica al señalar que sólo la Nación había aportado fondos para el saneamiento de la cuenca Matanza-Riachuelo.
Al arrancar su discurso, la Presidenta exaltó la política del Gobierno en materia de deuda externa. "¡Hemos desendeudado definitivamente a la Argentina!", exclamó, y sostuvo que ese objetivo se logró "pese a que 2014 fue un año en que nos auguraban catástrofes financieras, azuzadas por los buitres de Nueva York que intentaron trabar al gobierno ayudados por algunos de adentro".
En ese tren de críticas a sectores internos, criticó a quienes se oponen al acuerdo comercial con China, rubricado por el Congreso la semana pasada, y los conminó a que salgan "del corset intelectual y colonial".
"¡Cómo vamos a ignorar a la primera economía del mundo!", exclamó la Presidenta. "¡Cómo no vamos a tener relaciones con quienes nos vienen a ofrecer inversiones! ¡Hay que ser estúpidos!", asestó.
Tras exaltar la gestión de Mariano Recalde al frente de Aerolíneas Argentinas -y criticar a la Justicia por haber imputado al ministro del área, Julio Alak, a cargo de la estatización de la empresa-, la Presidenta anunció el envío al Congreso de cuatro proyectos de ley para reforzar la actividad laboral e industrial, y otro para crear una empresa estatal, Ferrocarriles Argentinos, para administrar la gestión de los trenes. Sobre esto último, señaló que el Estado, como administrador de la línea Sarmiento de trenes, aumentó el gasto un 17 por ciento, mientras que los administradores privados de las líneas San Martín, Roca y Mitre tuvieron aumentos superiores.
"Escuché a un candidato presidencial decir que levantaba todos los principios del peronismo, así que debería estar de acuerdo con lo que hizo Perón (cuando estatizó los trenes)", acicateó la Presidenta, en alusión a Macri.
Y, para indignar más a la oposición, exclamó: "¡Voy a dejar un gobierno cómodo para la gente, no para los dirigentes!", mientras el recinto estallaba en aplausos.
Los ejes y las omisiones
Algunos de los temas que abordó la Presidenta
Justicia
Atacó retóricamente al presidente de la Corte Suprema y sembró sospechas sobre la independencia del Poder Judicial
AMIA
Se defendió tras la denuncia de Nisman por encubrimiento. Fue el momento de más alto voltaje
Israel
Se sorprendió por su pasividad para condenar el atentado a su embajada
China
Defendió el acuerdo comercial con el país asiático, al que definió como "el actor económico más importante del mundo"
Trenes
Anunció el envío de un proyecto al Congreso para estatizar los ferrocarriles. Dijo que producirá un ahorro de $ 415 millones
Gestión
Con estadísticas, resaltó los logros, entre ellos las paritarias y Aerolíneas Argentinas. Lo hizo siempre en tono de campaña
Omisiones
Evitó referirse a la inflación y a la inseguridad, dos críticas de la oposición
Las frases más destacadas del mensaje al Congreso
  • "Últimamente, el Partido Judicial se ha independizado, pero de la Constitución"
  • ?"¿Con cuál Nisman me quedo? ¿Con el que nos acusa de encubrimiento o con el que se dirigía a mí reconociendo todo lo que habíamos hecho?"
  • "A los que me ponen cartelitos para que hable de la AMIA, de la AMIA hablo desde 1994"?
  • "Si hay demoras en el juicio de la AMIA, miren para otro lado; para éste, no" [señaló para el lado de Lorenzetti]
  • "No entiendo por qué el Estado de Israel reclama por la AMIA y no por su propia embajada"
  • ?"Hemos desendeudado definitivamente a la Argentina. China va a ser el actor económico más importante del mundo. ¿Qué miedo le tienen?"
Fuente: LA NACION

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miércoles, 25 de febrero de 2015

Todo por retener algo de poder



Por Joaquín Morales Solá | LA NACION - Miércoles 25 de febrero de 2015 | Publicado en edición impresa

El país político tiene dos escenarios, no sólo el que protagoniza con pertinacia, para su bien o para su mal, Cristina Kirchner. Ella no está en el otro espacio, que es el proceso electoral y que empieza a registrar novedades importantes. No obstante, cabe la certeza de que la política oscilará en los próximos meses entre ambos escenarios, al menos hasta el 8 de agosto, cuando se haga, mediante las PASO, el "primer turno" de las elecciones presidenciales. Una de las estrategias de Cristina es, justamente, sacarle protagonismo al proceso electoral para eclipsar el futuro sin poder que la aguarda.

También, para retener los márgenes más amplios posibles de control político hasta que se cumplan los plazos electorales.

Anda, por eso, entre Facebook, donde canaliza sus consideraciones más ocurrentes, y la inexplicable insistencia en la cadena nacional para decir siempre lo mismo. Esa desesperación por ser parte de las noticias diarias la lleva a veces a patear la pelota contra su propio arco. Sucedió ayer cuando denunció a Antonio Stiuso, el ex mandamás de los servicios de inteligencia kirchneristas, por contrabando agravado. 

Es decir, por usar su enorme poder dentro del Estado para hacer negocios personales. Nada nuevo en los últimos veinte años.

A pesar de todo, esa denuncia contra Stiuso podría ser también una advertencia al viejo espía. Ayer se supo que Stiuso le aseguró a la fiscal Viviana Fein, que investiga la extraña muerte de Alberto Nisman, que el Gobierno estaba al tanto de las escuchas telefónicas que respaldaron la denuncia del fiscal contra el Gobierno por encubrimiento de terroristas. 

¿Cómo no lo iba a saber si las grabaciones telefónicas las hacía, y las hace, la SIDE, que manejaba el propio Stiuso? El mensaje del cristinismo parece claro: lo perseguirán los jueces al antiguo jerarca de los servicios de inteligencia si siguiera dando rienda suelta a su lengua llena de secretos.

Es probable que Stiuso haya cometido el delito de contrabando y muchas cosas peores, pero Cristina Kirchner se olvidó de los cómplices necesarios de Stiuso, el ex jefe de la ex SIDE Héctor Icazuriaga y su ex número dos, Francisco "Paco" Larcher. Si Stiuso pudo usar el poder del Estado para contrabandear, fue porque Icazuriaga y Larcher, sus entonces jefes, se lo permitieron.

Éstos eran los jefes políticos y administrativos del servicio de inteligencia. El problema de la Presidenta es que Icazuriaga y Larcher pertenecen a la pingüinera de Santa Cruz desde los albores del kirchnerismo. ¿Cómo culparlos a ellos sin culparse a sí misma?

Sin embargo, la noticia más importante en el otro escenario, el electoral, se produjo el fin de semana último, cuando Carlos Reutemann anunció su adscripción a la candidatura de Mauricio Macri. La sorprendente decisión del ex gobernador santafecino significa una suma y una resta, porque él había estado, hasta hace algunos meses, al lado de Sergio Massa. 

Reutemann explicó que su alianza con Massa sirvió para las elecciones legislativas de 2013, porque entonces, abundó, se necesitaba que el kirchnerismo perdiera en la provincia de Buenos Aires para eliminar cualquier fantasía reeleccionista de la Presidenta y su séquito. Cumplido ese objetivo, ahora se impone, dice, lo que le ordenan la cabeza y el corazón.

La cabeza y el corazón le imponen sacarle a la alianza radical-socialista la gobernación de Santa Fe. Y el único que podría hacer eso, aunque tampoco da garantías absolutas, es el macrista Miguel del Sel. Es cierto, por lo demás, que Reutemann tiene con Macri una muy vieja relación personal, que es casi familiar. 

Incluso, un tío de Macri, el ex presidente de la UIA Jorge Blanco Villegas, ya en los umbrales de la muerte, le rogó a Reutemann, de quien era muy amigo, que fuera candidato a presidente para batir al kirchnerismo. En fin, Reutemann se siente personal e ideológicamente más cómodo cerca de Macri que de Massa.

Massa sintió el golpe político que significó el alejamiento de Reutemann, que era una de las dos grandes cartas de presentación que tenía para demostrar que contaba con hombres experimentados y previsibles. La otra carta es Roberto Lavagna. Reutemann representa para Macri, además, mucho más de lo que parece a simple vista. 

El actual senador por Santa Fe es uno de los pocos peronistas bien vistos y recibidos por la clase media argentina, incluida la clase media alta. Tiene un fuerte predicamento entre los ruralistas argentinos, porque él mismo es un productor rural. Y podría suministrarle a Macri, por último, la imagen de control de la gobernabilidad que siempre acompaña a los peronistas, buenos o malos.

La noticia coincidió con los resultados de dos encuestas (de Poliarquía y de Management & Fit) que por primera vez lo dieron a Macri primero en la intención de voto presidencial. Otras, como la de Ipsos, no dicen lo mismo. De todos modos, deben hacerse dos aclaraciones. Una: el orden de los candidatos cambia casi todos los meses entre Macri, Daniel Scioli y Massa. La otra: los números son tan cercanos que es, técnicamente, un triple empate. 

La única novedad es que Macri, que empezó con números muy bajos, se consolidó en el podio donde sólo caben tres. La única coincidencia entre los encuestadores es que el próximo presidente será uno de esos tres hombres. Ya no hay tiempo para que aparezcan candidatos con capacidad de sorprender.

A Macri lo aguarda todavía la convención radical que se hará a mediados de marzo. Es probable que el cordobés Oscar Aguad haya expresado el pensamiento de la conducción nacional del radicalismo cuando dijo que el destino de su partido es aliarse con el Pro de Macri. Ése es también, tal vez, el objetivo final del presidente del radicalismo, Ernesto Sanz, pero las cosas no serán tan fáciles en un partido que ha hecho de sus luchas internas el proyecto de poder más coherente. 

El radicalismo está dividido en, por lo menos, tres franjas. Una es la que expresan Sanz y Aguad, y persigue el acercamiento electoral con Macri. En ese sentido, Elisa Carrió les hizo un favor invalorable cuando fue la primera en legitimar un acuerdo con el macrismo para competir en una interna común.

Otro sector radical está más cerca de Massa. Son los que exhiben argumentos ideológicos y señalan que el radicalismo siempre estuvo, en última instancia, en el "campo popular" que comparte con el peronismo. Tienen también otras razones. El principal promotor de un acuerdo con Massa es el senador Gerardo Morales, acompañado por el diputado nacional tucumano José Cano. 

Tanto Morales como Cano aspiran a ganar las gobernaciones de sus provincias, Jujuy y Tucumán; en ambas el peronismo tiene una larga historia de triunfos electorales. Necesitan, por lo tanto, hurtarle votos al peronismo y para eso requieren un proyecto presidencial peronista. La influencia de Morales, sobre todo, en la estructura nacional del radicalismo no es desdeñable.

La tercera franja del radicalismo es el radicalismo en esencia pura. Quiere mantener su identidad partidaria y sólo admite una alianza de centroizquierda con el socialismo y otros socios menores. Es el proyecto, quizá ya fracasado, de UNEN. Fracasado o no, lo cierto es que ningún radical obsesionado con su historia da por muerto a UNEN.

El proceso del radicalismo será, así las cosas, forzosamente traumático. La propuesta de Morales consiste en unir en una sola interna a Macri, a Massa y a los radicales, además de otras expresiones partidarias. Algunos sectores empresarios tratan de influir en el mismo sentido ante Macri. Pero esa propuesta, dice Macri, es inviable. Algo lo distanció para siempre de Massa, pero, además, ¿qué haría con Reutemann y con Carrió si aceptara competir con Massa? 

¿Podría decirle a Reutemann que hay que volver a negociar con Massa? ¿Qué le respondería Carrió, quien ya se entreveró con Massa hasta en los tribunales? Es, a todo esto, el propio Macri el que no quiere saber nada con Massa. La propuesta, como toda propuesta política, no es imposible, pero es seguramente improbable.

El único protagonismo que le queda a Cristina Kirchner es el de ayudar o arruinar a Scioli. Su política consiste en tenerlo siempre congelado en el freezer, aunque de vez en cuando lo saca y lo pone unos minutos en el horno. En la heladera o en el horno, Scioli gana puntos en las encuestas cuando, con palabras elípticas o gestos claros, se diferencia del cristinismo. 

Pero el oficialismo le hace saber en el acto su rencor y lo maltrata. Scioli vuelve a la disciplina y entonces pierde números en las mediciones de opinión pública. Ése es su laberinto que, por ahora, carece de salida. El gobernador sabe una sola cosa: o ganará la Presidencia en la primera vuelta de octubre o no será presidente. El peronismo filokirchnerista no pasaría nunca por una segunda vuelta electoral.