LA
DOMINACION Y EL PODER
El Reino permanece Unido
Los nacionalistas perdieron el
referéndum, pero ganó Escocia y ganó a democracia. Europa puede respirar con
alivio, en opinión de Bernd Riegert, que envía este comentario desde Edimburgo.
Hasta el final se mantuvo el suspenso en la consulta, tan cargada de
emociones, sobre si Escocia habría de ser un Estado Independiente o permanecer
dentro de Gran Bretaña. Finalmente se impuso la sensatez política a la pasión
nacional, por un margen más amplio que el predicho por las encuestas de
opinión. Se puede felicitar a Escocia por esta decisión, porque cualquier otra
cosa habría sido una aventura, con graves consecuencias para Gran Bretaña y
también para los vecinos europeos. Como Estado independiente, Escocia se habría
quedado sin la protección del Reino Unido y quizás también sin la solidaridad
de la Unión Europea. Gran Bretaña habría tenido que redefinir su papel en
Europa y en el mundo, y tal vez se habría desmembrado como Estado. Pero a
Europa no le vendría bien una atomización en Estados pequeños. Por el
contrario: la cooperación y la integración son necesarias a nivel europeo.
Europeísmo escocés
A diferencia del resto de los británicos, los escoceses tienen una postura
más europeísta. El bando del “Sí” quería permanecer en la UE. Sería una ironía
de la historia si Escocia, como parte de Gran Bretaña, tuviera que retirarse en
unos años de la UE; un referéndum al respecto ya está previsto. También en este
asunto queda la esperanza de que se imponga la sensatez y que Gran Bretaña, con
Escocia, sigan dentro de la Unión Europea.
Interesantes se ponen ahora las elecciones de la Cámara de los Comunes del
año próximo, que se verán dominadas por este tema: Sí o No a la UE. El
referéndum celebrado en el norte del reino tendrá repercusiones. Si Escocia
hubiera votado por la independencia, el primer ministro conservador David
Cameron habría tenido que renunciar de inmediato. Ahora, en cambio, tiene
todavía una oportunidad para hacer frente a las fuertes corrientes
euroescépticas hasta los comicios de mayo de 2015.
Bernd Riegert
Los escoceses no son oprimidos en Gran Bretaña, como sostenía en la campaña
el bando del “Sí”. Algunos gobiernos conservadores -y en especial el de
Margaret Thatcher- causaron dolor a Escocia, de fuerte tendencia
socialdemócrata, pero también ha habido jefes de gobierno escoceses en el Nr.
10 de Downing Street. Hoy en día, el ingreso promedio de Escocia es mayor que
el de otras partes de Gran Bretaña y el desempleo, inferior. Escocia tiene un
fuerte gobierno regional y un parlamento propio. Y obtendrá más derechos. Así
lo prometió Cameron, presa del pánico, en la recta final de la campaña. Ahora
tendrá que cumplir. Es hora de un verdadero debate sobre estructuras
federalistas en Gran Bretaña, porque también en Inglaterra y Gales se plantean
demandas de mayor autonomía regional. El 18 de septiembre cambió a Gran
Bretaña.
Triunfo de la democracia
El referéndum escocés, en sí, fue un triunfo de la democracia. El 86 por
ciento de participación supone un récord. Ni rastros de apatía política. Los
escoceses lucharon ejemplarmente por su causa, ya sea que estuvieran a favor o
en contra de la independencia. El perdedor del referéndum, el ministro
principal de Escocia, Alex Salmond, aceptó a derrota. Los vencedores no se
muestran triunfalistas. Ambas partes quieren formar un “equipo escocés” para,
reconciliados, aprovechar el impulso que llevó el referéndum al norte
británico. Esta actitud democrática debería servir de ejemplo para otros
movimientos independentistas en Europa y otros lugares: así, como lo ha
demostrado Escocia, funcionan los procesos democráticos. La votación demostró
que los sentimientos nacionales no tienen por qué derivar en un nacionalismo
destructivo. De esta forma, Escocia ganó, aunque no disponga de independencia
como Estado.
También la reina, que siguió las alternativas del referéndum en su castillo
escocés de Balmoral, puede sentirse aliviada. A su avanzada edad, no tendrá que
pasar por algo de lo que no se libraron sus antecesores. Cerca de 250
territorios se separaron del imperio en los últimos 250 años. La pérdida de
Escocia habría sido especialmente dolorosa para la reina.
http://www.dw.de/el-reino-permanece-unido/a-17934649

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