DEL OTRO LADO DEL RIO; Y A
LAS VUELTAS
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Griesa abre la puerta a más
bonistas en el juicio por la deuda
Suma a la negociación a fondos que piden el mismo trato
que NML-Elliot; Kicillof, más abierto a un diálogo
Por Silvia
Pisani
| LA NACION - Martes
04 de noviembre de 2014 | Publicado en edición impresa
WASHINGTON.- El litigio por
la deuda en default entró en una nueva dinámica, en la que
la Argentina ya no debería buscar un acuerdo de pago por US$ 1600 millones,
comprendidos en el
fallo inicial del juez Thomas Griesa, sino por una cifra
mucho mayor. Según las primeras estimaciones, el número sobre la mesa de
conversaciones se elevaría a cerca del doble. Pero podría ser más.
Así se desprende de una comunicación de Griesa por la que le dio poderes al
negociador Daniel Pollack para que incorpore a las negociaciones con el fondo
NML-Elliot, promotor de la demanda en el juzgado de Nueva York, a los llamados
me
too (yo también, en inglés). Es el nombre que se les da a los acreedores
que, tras el fallo favorable que la Corte Suprema reconoció a los fondos
buitre, se presentaron ante el tribunal para pedir "igual
tratamiento". No está cerrado el número de los que se encuentran en esas
condiciones. Hay presentaciones por más de US$ 1100 millones. Esa cifra podría
sumarse a la del fallo original favorable a NML.En medios privados se especula
con que la cifra terminará siendo mayor. El propio Paul Singer, dueño de aquel
fondo, tendría la intención de que entren todos los casos pendientes que no
están incorporados en el fallo.
El ministro de Economía, Axel Kicillof, admitió ayer a la mañana, por
primera vez, que podría haber una negociación con los buitres, declaración que
más tarde relativizó. El jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, dijo que era
"falsa de falsedad absoluta" la versión que indicaba que el Gobierno
está preparando un proyecto para modificar la ley de pago soberano de la deuda
y poder cumplir con los fondos buitre.
De todas maneras, se nota un giro en el discurso frente a los holdouts que
se viene registrando en el Gobierno y que tuvo uno de sus hitos en el guiño que
hizo ayer el ministro de Economía, Axel Kicillof, de una posible negociación.
"A fines de año habrá mejores posibilidades para dialogar con los
acreedores que optaron por quedar fuera de la reestructuración de la
deuda", declaró el ministro. Para esa confesión eligió un diario
extranjero: el mexicano La Jornada (ver aparte).
En el mismo sentido fueron las señales recogidas sobre el fin de semana en
la Casa Rosada, donde diversas fuentes admitieron a LA NACION la posibilidad de
avanzar en un "cambio de la legislación existente" en el caso de que
se llegue a un acuerdo de pago con los acreedores. "En ese caso, la
legislación necesaria será considerada durante el período de sesiones
extraordinarias", dijeron. Algunos legisladores, incluso, habrían recibido
la indicación de "no alejarse demasiado" de la Capital porque su voto
podría ser necesario.
Hace sólo cuatro semanas Kicillof se había mostrado favorable a un ensayo de
ese tipo. Otro tanto recogió LA NACION entre los acreedores. "Le dije más
de una vez a Daniel Pollack [el negociador designado por el juez Griesa] que
teníamos que hacer una conversación de todos juntos. Que no servía de nada
intentar un acuerdo sólo con una parte", dijo Kicillof en esta ciudad. Fue
cuando viajó a Washington para participar en la asamblea del FMI.
Todos adentro
Fuentes cercanas al fondo NML-Elliot dijeron entonces a LA NACION:
"Veríamos muy bien una salida de ese tipo. No es la primera vez que
decimos que es mejor llegar a un acuerdo donde estemos todos".
La idea pareció cobrar fuerza en la breve pero significativa nota que el
juez Griesa incorporó anoche en el expediente del caso testigo contra la
Argentina. En ella se afirma que "para facilitar un acuerdo" en el
expediente se concede al negociador Dan Pollack "autoridad" especial
para incorporar "algunos o todos" los casos vinculados que están
pendientes en el mismo tribunal.
Por las características que ese trabajo tendría, el magistrado le otorga
poder discrecional al negociador para que decida de qué modo usar esa autoridad,
por cuánto tiempo y cómo estructurar la negociación.
"Lo decidirá discrecionalmente" con la mira en un mejor acuerdo,
dice el magistrado, con lo que, de paso, implica una plena ratificación para el
papel del negociador.
Pese al cambio de discurso y las señales de posible negociación que se
vienen registrando, el fondo NML-Elliot aseguró que "seguirá firme"
con la investigación que abrió en los tribunales de Nevada sobre la llamada
"ruta del dinero K", con la que viene presionando al Gobierno a
negociar.
"En el pasado ya hemos visto momentos en que la Argentina parecía tomar
un curso racional para luego dar marcha atrás y retomar las posiciones
radicales y destructivas", señalaron voceros del fondo a la agencia
Bloomberg.
El giro podría apuntar a un cierre en el largo litigio por la deuda externa
en default que tiene la Argentina. Los dos canjes ofrecidos en 2005 y 2010
lograron reestructurar el 93% de los bonos en el mercado. Pero resta un 7% de
los llamados holdouts (los que quedaron fuera de esa oferta).
De ese total, sólo una porción acudió a los tribunales. El más activo es
NML-Elliot, que en junio pasado logró que la Corte Suprema le convalidara un
mecanismo por el que se impide el pago a los bonistas que aceptaron el canje a
menos que ellos cobren también.
Desde entonces, la Argentina cayó en un default selectivo, que avanza según
ocurran los vencimientos de títulos reestructurados.
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