LA COLUMNA DE PEPE PREGUNTÓN
Cuarto poder
Todos somos iguales ante la ley. Pero los dirigentes sindicales y los
afiliados al Pit-Cnt son, ciertamente, más iguales que el resto de los
mortales. Y cada vez ponen más esmero es demostrar a quienes somos simples
mortales que ellos son quienes mandan y que los tres poderes del Estado
deberían entender, de una buena vez y para siempre, que el sindicalismo es el
cuarto poder en el Uruguay y que quien ose discutirlo se verá en grandes
problemas, sin importar su ideología.
El País / mié oct 8 2014
Hace algunos meses, el Sunca impulsó la controvertida ley de
responsabilidad penal empresarial. El presidenciable Tabaré Vázquez y el
senador Danilo Astori pidieron, primero en privado y luego en público, que la
norma no se aprobara hasta pasadas las elecciones. El Sunca no sólo no tomó
nota de la opinión de estos conspicuos "compañeros" sino que, sin
vacilar, rodeó el Palacio Legislativo y anunció que los senadores del Frente
Amplio que no votaran la norma quedarían "marcados". ¿Hay que decir
que el astorismo y los sectores vazquistas levantaron en sala la mano sin
siquiera chistar?
Si el Parlamento no es capaz de torcer el brazo al Pit-Cnt, el Poder
Ejecutivo ha demostrado ser también incapaz de hacerlo. El dirigente de la
bebida Richard Read se paró frente al equipo económico (Lorenzo, Masoller y
compañía) hace ya algún tiempo y, desoyendo cualquier llamado a la prudencia,
expuso a los ministros y al gobierno todo. Dijo que los funcionarios "no
entendían una mierda" y tiró firme de la piola. Y ganó la pulseada,
faltaba más.
Hace pocos días quedó claro que, para el Pit-Cnt, el Poder Judicial tampoco
debe ser tomado demasiado en serio. De hecho, la central rechazó la
intervención de la Justicia en el caso de ocupaciones y piquetes, luego que un
magistrado ordenara levantar una medida que afectaba la planta de Alur. Para el
supuestamente "moderado" sindicalista Fernando Pereira, la Justicia
"en vez de ayudar, entorpece" cuando interviene en conflictos con
ocupaciones o piquetes.
La Justicia no hizo otra cosa, como corresponde, que considerar el derecho
a ingresar a su lugar de trabajo de los empleados que no apoyaban la medida. En
su fallo, el magistrado aludió a la "intolerancia" de la medida
sindical y la afectación de los derechos a trabajar de quienes no querían
plegarse a la medida de fuerza. Incluso el propio ministro de Trabajo, José
Bayardi, mostró su conformidad con el fallo judicial. Pero nada de todo esto
alcanzó para el Pit-Cnt, que a través de Pereira reiteró que la central está
"en contra" de que la Justicia intervenga en situaciones de
conflictos sindicales.
"La judicialización de los conflictos le hace mal a las relaciones
laborales", dijo Pereira. Para el "moderado" sindicalista, los
conflictos "se deben luchar y se deben administrar". La Justicia no
debe meterse.
Así es la cosa. Así ha sido y, si no se actúa rápido, así va a seguir
siendo. El sindicalismo se ha desbordado y hoy se siente ya un cuarto poder, al
que ni la Justicia ni las mayorías populares pueden enmendar la plana.
Así, vamos mal.
elpepepregunton@gmail.com
http://www.elpais.com.uy/informacion/cuarto-columna-pepe-pregunton.html
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