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sábado, 18 de abril de 2015

Chile en la turbulencia: Cuando Michelle Bachelet perdió su aura



El Clarín.cl / Escrito por Paul Walder - Publicado el 18 Abril 2015

La idea que ya ha penetrado el espectro político de la Nueva Mayoría es que hay una crisis institucional. Se trata de un trance que apunta al corazón mismo de nuestro sistema presidencialista: porque no es lo mismo que tres ministros o un tercio del Parlamento esté relacionado con los casos de corrupción, a que la presidenta también esté tocada por el fenómeno, comenta el presidente del Partido Comunista, Guillermo Teillier.

Se trata de un momento en extremo delicado, en el cual las propuestas de salida cruzan o consideran reflotar a la figura presidencial. Sin una recuperación del liderazgo de Bachelet la crisis seguirá un curso impredecible.

La presidenta inició abril con los peores niveles de apoyo desde su llegada a La Moneda en 2014. Una aprobación que se diluye pero que suma, además, algo inédito: un aumento sostenido en los niveles de rechazo. La figura otrora incombustible de Bachelet ha perdido atributos fundamentales como su cercanía y credibilidad. La encuesta Cadem le daba un escaso 27 por ciento de aprobación hacia finales de marzo, y un 63 por ciento de rechazo. Adimark, en tanto, le otorgaba un 31 por ciento de apoyo y un 61 por ciento de desaprobación hacia la misma fecha. Este periodo, marcado por los escándalos de corrupción de Penta, Soquimich y Caval, coincidió con diversas catástrofes, desde la erupción del volcán Villarrica, el incendio en Valparaíso y La Araucanía y las inundaciones en Atacama. La presencia en terreno de la presidenta no logró revertir la caída de su imagen. Cadem registró que el 64 por ciento reprobó la acción del gobierno tras el desastre del norte.

Hubo, sin duda, otro episodio que reflejó la gravedad del fenómeno que afecta a la Presidencia. El rumor sobre la renuncia de Bachelet recorrió hacia finales de marzo y comienzos de abril los circuitos y redes sociales de la clase política y sus satélites, una espiral del silencio que si bien el gobierno intentó cortar, generó otros diversos efectos perjudiciales. Durante un desayuno off the record en La Moneda con corresponsales extranjeros, en el cual Bachelet aclaró y enfatizó que jamás ha pensado en renunciar, deslizó sus críticas a la prensa nacional, a la que responsabilizó de informar sobre la base de rumores. En su comentario, Bachelet no aludía al duopolio, sino a los medios independientes.

Señaló, según transcribió La Tercera: “Un comentarista dijo que yo había renunciado a la Presidencia de la República y se lo preguntó a alguien. Las redes sociales el sábado decían que yo estaba reunida con mis ministros porque estaba renunciando, y yo estaba en Diego de Almagro y en Tierra Amarilla. Entonces, creo que hemos llegado a un periodismo del rumor y hemos llegado a un periodismo un poquito preso de las redes sociales. (…) la gente, imagínese: ‘la presidenta renunció’, ese es un quiebre institucional. Por si acaso, si alguien tiene dudas, yo no he renunciado y no pienso hacerlo, ni siquiera sé cómo se haría constitucionalmente. No, yo no he pensado en renunciar de ninguna manera”.

Bachelet se refería a Tomás Mosciatti en una entrevista a Camilo Escalona, alusión que horas más tarde desató todo tipo de reacciones por las redes sociales. Desde quienes acusaban al periodista de sedición a una defensa corporativa, con el silencio del duopolio, a la función de la prensa y del periodismo de investigación. Aquella noche los periodistas Daniel Matamala y Mónica Rincón expresaron su molestia en CNN por las declaraciones y acusaciones a la prensa hechas por la mandataria. Es probable que este tipo de intervenciones siga afectando negativamente a Bachelet. Ha perdido su aura de figura intocable y ya es objeto de críticas directas, lo que quedó demostrado con la respuesta que le dedicó Mosciatti días más tarde.

En un comentario de siete minutos, Mosciatti reivindicó la función del periodismo de investigación, sin el cual se conocería poco o nada de los casos de corrupción que hoy remecen al país. En su relato, recordó cuando en febrero fuerzas ocultas, que no fueron simples “rumores”, intentaron sacar de las investigaciones de la arista Soquimich al eficiente fiscal Carlos Gajardo, en tanto finalizó enfatizando que seguirán informando “en contra de la campaña que dice que un rumor no es información”.

LA MAYOR CRISIS DESDE EL FIN DE LA DICTADURA
Al rumor de renuncia, el que según la prensa ha sido un malentendido surgido de una reunión con Anatel el 22 de marzo pasado, oportunidad en la cual Bachelet habría dicho que renunciaría si así resolviera la crisis, le han sucedido otros, que especulan con riesgos y amenazas a todo el sistema democrático. La percepción que ronda es de un país atascado en la mayor crisis desde el fin de la dictadura y cuya solución es difícil de aplicar.

Es lo que se percibe de las propuestas para frenar la crisis, que parecen como simples ideas o acciones sin destino. El jueves 9 de abril los partidos de la NM y la Alianza suscribieron un acuerdo sobre probidad y transparencia para separar el dinero de la política, una iniciativa que en conjunto con la Comisión Asesora Presidencial (o Comisión Engel) contribuya a salir del atolladero. Bajo este consenso, los líderes de los principales partidos destacaron el “liderazgo” de la presidenta Bachelet como “articuladora” de iniciativas para generar un nuevo marco institucional.

Un acuerdo de esta naturaleza parece extemporáneo y superficial. De partida, no tendrá efectos retroactivos, por lo cual no podrá sancionar ni obligar a renunciar a los políticos corruptos. Además, es muy probable que su desarrollo se vea obstaculizado por el devenir de los múltiples casos de corrupción que están en curso en los tribunales. Es como ofrecer el medicamento antes de tener claro el diagnóstico. Nadie puede saber cuántos políticos y empresarios más aparezcan en las investigaciones durante las próximas semanas y meses.

El mayor obstáculo, la inviabilidad de un acuerdo de este tipo, es que no tiene suficiente fuerza política para cambiar un proceso histórico malogrado. Al considerar que la raíz de los males en la política está en la dictadura y la transición diseñada por Jaime Guzmán -la que fue aceptada y reforzada por la Concertación-, es muy difícil que un pacto entre actores favorecidos por ese sistema logre alterar la esencia de un periodo que ya tiene más de 25 años.

CAVAL EN LA CRESTA DE LA OLA
El diputado DC René Saffirio, en una entrevista a CNN el 10 de abril, expresó su molestia tanto por los obstáculos puestos por el gobierno ante la Comisión Investigadora de la Cámara para el Caso Caval y manifestó su desconfianza al acuerdo de los presidentes de partido para poner coto a la crisis. Sobre el freno a las investigaciones, dijo que “se quiere aplicar el mismo criterio sesgado de la UDI con Penta. Yo no lo comparto. Eso es un doble estándar en materia de corrupción. Cuando hay que investigar de corrupción hay que investigar independientemente de quiénes sean los responsables de los eventuales ilícitos. Cuando se cree en la justicia, en las facultades fiscalizadoras del Poder Ejecutivo, esas facultades hay que ejercerlas porque estamos viviendo una crisis profunda que evidentemente no se va a resolver con la declaración de seis presidentes de partido, sino que con mucha generosidad, mucho respeto y sobre todo, con mucha conciencia de que estamos en una crisis profunda”.

La idea de quienes firmaron ese acuerdo es que sea presentado por la presidenta junto al informe de la Comisión Engel. Sería otra gran reforma, señala el diputado Teillier. Un acuerdo que requiere, como se ha visto, de una recuperación de la alicaída imagen presidencial.

Esta es una constatación que preocupa a la NM y que ninguna acción del gobierno ha logrado revertir. Es por ello que reclaman ante el gobierno que la presidenta haga un gesto público, una especie de mea culpa institucional para alterar el curso de la crisis. “Que la presidenta tenga una voz clara y firme respecto a todo esto y que hable a nombre del país”, comenta Teillier. Que lo haga cuando reciba el informe de la Comisión Engel el 24 de abril, o para la cuenta del 21 de mayo, propone otro presidente de partido.

Estas declaraciones e ideas son una clara expresión de la profundidad de una crisis que no da señales de amainar. Muy por el contrario, los tres frentes en investigación, Penta, SQM y Caval, amenazan con profundizar y extender aún más el trance. Y la presidenta en medio de ello.

Durante estas semanas se abren nuevas investigaciones en el caso Penta con la formalización por parte de la Fiscalía a ocho políticos. Junto a los miembros de la UDI (Jovino Novoa, Ena von Baer, Iván Moreira, Laurence Golborne, Pablo Zalaquett y Felipe de Mussy) y Alberto Cardemil, de Renovación Nacional, será formalizado el ex ministro de Hacienda del anterior gobierno de Bachelet, Andrés Velasco.

Si esta formalización toca principalmente a la derecha, el caso Caval apunta directamente a la presidenta. Y a partir de ahora, junto a la Fiscalía se suma la investigación de la Cámara de Diputados, que aprobó la creación de una comisión especial por 58 votos a favor, sólo nueve en contra y cinco abstenciones.

El caso Caval crece semana tras semana. Una investigación publicada en Qué Pasa y El Mostrador reveló que Natalia Compagnon tuvo otras reuniones con Andrónico Luksic, el dueño del Banco de Chile. Según estos medios, la cita para gestionar el crédito de 6.500 millones de pesos a la empresa Caval fue solo la primera de varias reuniones. A partir de entonces, Compagnon asumió la función de asesora de la Compañía de Cervecerías Unidas (CCU), una de las empresas de Luksic. En su declaración ante el fiscal, informa La Tercera, la nuera de la presidenta habría reconocido cuatro reuniones con Andrónico Luksic y reveló tener otros dos socios, ambos operadores políticos de la UDI.

CRITICA DURA A MICHELLE
Entre quienes votaron a favor de la comisión investigadora del caso Caval estuvo el diputado DC Saffirio. “Aquí -dice en aquella entrevista- hay miedo del gobierno. Aquí hay miedo a la verdad. Hay muchas otras personas involucradas. No tengo porqué pensar que sean solo Penta y Soquimich las únicas empresas involucradas, o que los parlamentarios mencionados sean los únicos. Es absurdo pensarlo así. Yo creo que en Caval hay un conjunto de situaciones que todavía no conocemos, no sabemos si las únicas reuniones con Luksic fueron las relacionadas con el crédito para comprar el predio de Machalí. No dejo fuera de sospecha a la presidenta. No me parece sostenible que se haya enterado por la prensa”.

Ante este ambiente turbio, el 12 de abril Bachelet dio una entrevista a TVN y habló sobre el negocio de su nuera. Muchos medios al día siguiente titularon: “Soy una persona honesta, nunca he aprovechado el cargo”. No es predecible qué efectos tendrá en su imagen esta nueva estrategia comunicacional, pero lo cierto es que este tipo de explicaciones confirman que la presidenta perdió su aura carismática.

Toda crisis es también una oportunidad. Para ello, sin embargo, es necesario dejar fluir. Purgar para sanar. Es en este contexto, de una crisis sistémica que abarca desde el modelo neoliberal, el empresariado y hasta la misma Presidencia, que la ciudadanía ha comenzado a pensar que la única salida está en un verdadero cambio de modelo. La citada encuesta Cadem hizo la pregunta sobre el cambio: un 77 por ciento estimó que Chile requiere de una nueva Constitución y un 60 por ciento dijo que debe ser mediante una Asamblea Constituyente. Cada día que pasa se suman más voces a esta posibilidad. Es tal vez la oportunidad que Chile necesita.

Fuente: El Clarin.cl

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martes, 14 de abril de 2015

Ética política y ética privada




El Clarín.cl / Escrito por Rafael Luis Gumucio Rivas (el viejo) - Publicado el 13 Abril 2015

Natalia Compagnon no entiende que no es una especuladora inmobiliaria privada, sino que también nuera de la Presidenta de la república, hecho este último que la incluye dentro de los miembros de la casta política, por consiguiente, no se le puede aplicar las reglas de la ética privada.


Para profundizar en este tema me permito recurrir a los dos grandes autores del realismo en la política, Nicolás Maquiavelo y Max Weber:

Maquiavelo no tiene nada que ver con la torpe y desinformada imagen que han transmitido, por ejemplo, los jesuitas y tiranos ilustrados, como Federico de Rusia y Napoleón Bonaparte; este pensador jamás sostuvo que “el fin justifica los medios” que, algunos ignorantes, repiten diariamente haciéndonos creer que su teoría política es inmoral o amoral, pues el verdadero aporte de Maquiavelo consiste en separar la ética cristiana de la ética política, que viene del concepto de virtud de la república romana – véase La primera década de Tito Livio – que supone que la ética privada está escindida de la ética pública, así, una persona puede ser, por ejemplo, un muy buen padre de familia, puede optar por seguir la filosofía de Epicuro – retirarse al “Jardín” y prescindir de los asuntos de la polis, pero si elige ser político, debe someterse a la ética del poder y, en esta esfera, buscar la virtud pública, que no es lo mismo que la privada, de ahí su sentencia en que el Príncipe si no logra ser amado, debiera ser temido.

Max Weber, en su obra El político como vocación plantea, con claridad meridiana, que quien se quiera dedicar a la política debe pactar con el diablo, pues “tiene que aplicar la violencia legítima”, que es lo que caracteriza al Estado, como poseedor de su monopolio.

Pensar que en una sociedad humana no exista la corrupción sería algo así como resucitar la utopía del famoso monje Girolamo Savonarola, quien instaló en la depravada Florencia del Renacimiento una especie de dictadura teocrática, con la pretensión de eliminar la corrupción instalada por la familia de banqueros de los Medici. Entre el realismo político y la pureza conventual hay una incompatibilidad total, como también de la política con respecto a la ética religiosa – es la es razón por la cual me parece un absurdo el concepto de humanismo Cristiano pues dos son términos antitéticos -.

La casta política no entiende nada de que lo está ocurriendo en Chile y, a causa de ceguera e ignorancia, no tienen nociones – ni prácticas ni teóricas – de ética política. Veamos algunos pruebas al canto: la famosa “declaración“ conjunta de todos los partidos políticos, firmada y comunicada en día 10 de abril, es sólo una pieza literaria vacía e inútil, por ejemplo, para qué diablos sirve pedir perdón a los ciudadanos cuando nadie les cree y no se les ve ninguna voluntad de corregir sus faltas - la situación es parecida a la de los católicos, que consiguen el perdón en la confesión, para luego recaer en el mismo pecado – y, por otra parte, entregar a una Presidenta que cuenta con sólo el 30% de apoyo de la ciudadanía la solución de una crisis que requiere el concurso de toda la ciudadanía, me parece, al decir lo menos, una ilusión. Además, creer que las comisiones organizadas por el gobierno sirvan para algo, cuando son siempre un distractor burocrático, es una insensatez, pues los miembros del Congreso van a aprobar lo que a ellos les conviene.

La entrevista de la nuera de Michelle Bachelet, aparecida en el diario La Segunda, cuyo evidente objetivo es mejorar la imagen, de poco ha servido, pues sólo personas muy ingenuas se tragan la historia de que la Presidenta no tenía ni idea de los negocios de su familia y que su nuera tiene una verdadera veneración por su suegra. Lo único que le devolvería la reputación a Natalia Compagnon es devolver el dinero, “ganado a la pasadita”.

Otro caso patético es el de la senadora Ena von Baer, quien se declara, por enésima vez, completamente inocente de los cargos que se le imputan, una verdadera virgen impoluta y, para variar, nadie cree en su germana pureza.

Así las cosas, “el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente” y, en este plano, mi héroe sigue siendo Emiliano Zapata, que al ser invitado por Pancho Villa en el sillón presidencial, expresó que no lo hacía, pues en este sillón se sienta un hombre bueno y termina como un corrupto”.

Fuente: El Clarín.cl

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jueves, 9 de abril de 2015

Qué hacer ante el vacío de poder por la pérdida total de credibilidad y asalto a la fe pública




 El Clarín.cl / Escrito por Patricio Valenzuela - Publicado el 09 Abril 2015

Cuando Michelle Bachelet asumió su segundo mandato, nadie –ni el más conspicuo de los analistas -, pudo imaginar que en poco más de un año el país estaría viviendo una crisis político/institucional de tal envergadura.

Ya antes, los sectores más progresistas (extra duopolio) y aún muchos de los que le prestaron su voto, manifestaban su frustración e indignación al verse defraudados en el cumplimiento de un programa, que consultaba precisamente las reformas estructurales al modelo neoliberal, “pirateadas” desde las organizaciones sociales y el movimiento estudiantil -como gancho electoral populista- y ver como eran vilmente transvestidas, en meras reformas periféricas consensuándolas –en un abrazo fraternal de mutua complicidad-, con los que hace ya 42 años se adueñaron de nuestro país. Fuimos testigos de los burdos conciliábulos de cocina, con que se birló la reforma tributaria, camino que han seguido y seguirán todas aquellas reformas dizque “estructurales” con el objeto de dejar indemne el modelo, que -recién ahora- terminamos de enterarnos el porqué razones su estructura no se podía tocar.

Luego fue el turno de las catástrofes: incendios en Valparaíso, y 15.700 Hts., de bosques nativos: Lengas y Araucarias centenarias, que fueron arrasados por el fuego totalmente fuera de control.

Sin embargo, tanto allí como en los aluviones del Norte, quedaron al descubierto la descoordinación de las autoridades, la precariedad e insuficiencia de equipamiento adecuado, la improvisación de los organismos encargados en un país donde sabemos, que -año a año- estos eventos son recurrentes.

Entonces, hay que pedir ayuda a países vecinos (que no es malo cuando pueblos hermanos espontáneamente concurren con su ayuda solidaria), pero cuando es por incapacidad, por falta de inversión en implementos modernos, imprevisión etc., nos damos cuenta cuánto hemos retrogradado como país y cuán desprotegidos estamos con este un modelo, hecho a la medida para los grupitos de audaces delincuentes que saquean a diario nuestro país.

Lo mismo en la gran catástrofe del Norte donde el alud de agua, lodo, relaves mineros, arrasó como una tromba, cegando vidas (hasta ahora 26 muertos y 150 desaparecidos) casas, enseres, rompiendo cañerías de desagüe y contaminando el aire de olores fétidos e irrespirables de lodo contaminado.

Allí también, se replicaron la improvisación, descoordinación, uso abusivo de maquinarias por parte de autoridades locales, especulación y robo de la ayuda –cosa muy en consonancia con el ejemplo de las autoridades centrales.-

La verdadera solidaridad vino del propio pueblo de los pueblos vecinos y de la juventud generosa, siempre dispuesta a ayudar.
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Más de alguno podría argüir que son catástrofes naturales que de tanto en tanto asolan nuestro país, pero no es tan así; primero porque siempre se advirtió del peligro que encierran estos tranques y piscinas donde se acumulan relaves mineros que representan un constante peligro para las poblaciones aledañas, además de la contaminación de ríos y napas subterráneas.

Segundo, porque esa forma de llover en tres o más días lo que en el norte no llovía en años, claramente es una manifestación del calentamiento global, en la cual la intervención a la atmósfera -del sistema del capital- con toneladas y toneladas diarias de monóxido de carbono, hacen que los ritmos ecológicos naturales y necesarios para la vida, sean ahora erráticos y extemporáneos.

Pero el alud principal que reventó todas las cañerías envenenando el aire de olores corruptos y nauseabundos se produjo en pleno centro político del duopolio.

Los datos abruman y ya no es posible seguir y –tampoco vale la pena-, el desfile de personajes, operadores, recaudadores, boletas y facturas falsas, mentiras y contra mentiras, ganancias especulativas al paso etc. etc. Nadie se escapa y si alguna excepción hubiese, tiene de todas maneras el pecado original de estar compartiendo el aire enrarecido de una Constitución espuria y un parlamento de generación ilegítima (binominal) y corrupta, cuyos hábitos -aunque uno no quisiera en el caso de algunos de la bancada estudiantil-, -operan como una enfermedad progresiva y contagiosa.

En este momento podríamos decir que existe un vacío de poder por la pérdida total de credibilidad y el asalto a la fe pública, todo lo cual origina un cuadro de total ilegitimidad del gobierno y la institucionalidad actual –que por lo demás nunca la tuvo-,

La diferencia nuestra respecto a otras situaciones similares de otros países vecinos o aún mas lejanos (Grecia, España), es que ellos lograron pergeñar una oposición fuerte, un pueblo en lucha, que logró desembarazarse de aquellos impostores.

Desgraciadamente en Chile no estamos en aquella condición.

Aún sufrimos la secuela de la derrota, la despolitización, la abulia, la abstención y la quimera del consumismo: tarjetitas de crédito, celulares galácticos etc. etc. Solo atinamos a abstenernos de votar, lo que a ellos (el duopolio encasquetado en el poder), les da más o menos lo mismo, les basta una pequeña parte como ritual procedimental de legitimidad para seguir succionando la teta, robando el patrimonio de todos los chilenos y usurpando el legítimo derecho de participación del pueblo soberano en los destinos del país en función del desarrollo y el bien común.

Ahora sabemos porqué tenemos que esperar años para ser operados y además la progresiva y soterrada privatización de la salud pública, el porqué de las jubilaciones miserables, los trabajos precarios, los exiguos aumentos de sueldo, -mientras el costo de la vida sube y sube-, los intereses leoninos de la banca y sus fabulosas ganancias, las alzas de las Isapres, AFPs, la evasión y elusión de las grandes empresas y por añadidura, la arrogante actitud de los malhechores que las manejan, la compraventa de políticos, la mascarada de elecciones “democráticas” etc. etc.

Y yo como chileno de a pie me pregunto ¿nos merecemos estas autoridades? Nosotros trabajadores honestos que con nuestros impuestos y sudor llevamos sobre nuestras espaldas el peso de mantener un país potencialmente riquísimo, pero -que sin embargo-, con una de las distribuciones del ingreso más regresivas del mundo. Por qué. Porque así es la esencia del modelo: privatizar las ganancias explotando y robando egoístamente los recursos y socializando las pérdidas.

En medio de toda esta miseria moral e ilegitimidad, debemos declarar este parlamento técnicamente nulo y/o vigente como interino, mientras -y solo mientras- la Sra. Bachelet encabeza el proceso de una Asamblea Constituyente, que culmine con su aprobación en un plebiscito nacional, cuyo primer acto oficial será decretar elecciones nacionales de parlamento y presidente eligiendo aquellos dirigentes legítimos -que surjan de aquel proceso-, como auténticos representantes del pueblo soberano.

Eso es lo que correspondería desde el punto de vista de la ética más elemental y no -lo que de facto se hará -; que es buscar una salida institucional (léase barrer toda la basura debajo de la alfombra), con una ley que emanará de la comisión asesora que legislará acerca de la transparencia y la relación más moderada del dinero empresarial y la autodenominada “clase política”
(gatopardismo clásico).

¿Será ese un destino fatal? Toda la basura que ha salido a plena luz del día ¿no terminará de operar la esperada transición de la gran mayoría del pueblo chileno de resignados a indignados y se levante masivamente para cumplir su rol ético de saneamiento y potestad que le cumple a un pueblo soberano ¡Ahora la pelota está en nuestro campo!

Stgo. 08.04. 15 P. Valenzuela.

Fuente; El Clarin.cl

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