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jueves, 2 de abril de 2015

La inseguridad en ferias, nuevo tema de campaña



Intensidad del trabajo en las ferias vecinales hace que haya mucho dinero en los puestos.
La inseguridad en la ciudad de Montevideo se refleja ahora en un nuevo "nicho" para los delincuentes: las ferias barriales, tanto de comestibles como de ropa, están siendo víctimas de rapiñeros fuertemente armados. En pocos días hubo dos casos, uno en una feria de La Blanqueada y otro en La Unión.
El País.com.uy / Daniel Isgleas - jue abr 2 2015
Las rapiñas en las ferias es un tema que se instaló esta semana en la campaña para la elección departamental en Montevideo.
El frenteamplista Daniel Martínez (Partido Socialista) estaba ayer de recorrida por municipios de Montevideo y no respondió a las consultas de El País sobre el tema. En el programa de gobierno departamental del Frente Amplio hay algunas propuestas generales para mejorar la seguridad en Montevideo. Por ejemplo se habla de "profundizar" la "calidad" del espacio público, pero sin referencia alguna a las ferias de los barrios.
Sin embargo, la también candidata frenteamplista Lucía Topolansky (MPP) se ha ocupado del problema. Dijo que la modalidad de robar en las ferias "es más vieja que el agujero del mate", según consignó radio Montecarlo. Para Topolansky se deben estudiar "caso a caso" ciertos aspectos relacionados con las ferias vecinales.
La candidata recibió ayer propuestas de la Asociación de Feriantes y dijo que "la más sencilla de resolver" es la que tiene que ver con la instalación de baños químicos. Pero sobre los robos no abundó.
Prevención.
Hacer tareas de inteligencia en las ferias para anticiparse a las acciones de rapiña y venta de droga, y poder contar con un apoyo policial explícito a los inspectores municipales, preparándolos mejor para su tarea, forman el eje del plan que el candidato blanco a la Intendencia de Montevideo por el partido de la Concertación, Álvaro Garcé, está desarrollando para combatir el foco de inseguridad instalado en los espacios públicos de los barrios.
La circulación de dinero se puede restringir tanto en ómnibus como en taxímetros, pero no es sencillo de hacer en las ferias barriales, tanto en las de comestibles como en las que se vende ropa, denominadas ferias especiales. Esa es la primera conclusión a que arribó Garcé ayer, tras mantener una reunión con César Vidal, presidente de la asociación que nuclea a los puesteros de las ferias especiales.
El martes, poco después de mediodía, cuando se levantaba una feria en La Unión, una banda de delincuentes fuertemente armada robó a dos feriantes toda la recaudación, unos $ 120.000. Hay muchos puesteros que están armados y bajo una situación de stress por una rapiña "no sé qué puede pasar", admitió Vidal a El País.
El Mercado Modelo ha sido otro lugar de la ciudad donde ha habido problemas graves de seguridad por las rapiñas.
"Las ferias especiales quieren que se trabaje más en la prevención del delito, en forma conjunta entre el Ministerio del Interior y la Intendencia", explicó Garcé tras la reunión con los feriantes.
Enemigo.
Los feriantes tienen seguridad privada en las ferias, pero al parecer no alcanza. "Si la Intendencia coordinara con el Ministerio del Interior, la prevención es bastante simple, hay cosas para hacer. La Intendencia ha sido casi un enemigo de los feriantes", dijo Vidal.
La Intendencia "tiene personal para la fiscalización de estos espacios, porque si no se transforman en espacios sin ley", sostuvo Garcé, que piensa en una tarea "mucho más proactiva" del gobierno departamental con "intervención fuerte en las ferias tratando de proteger a feriantes y vecinos".
La fiscalización a que refiere Garcé forma parte de un plan para ferias, espacios públicos y el Mercado Modelo, lugares donde circula dinero. "Los funcionarios municipales están en condiciones, sin hablar de formar una policía municipal, de tener presencia más fuerte en las ferias y espacios públicos, permanente, apoyada por la policía. Los inspectores deben poder intervenir ante situaciones que se conocen de tiempo atrás, como la venta de droga, que haya alerta temprana y articulación con la policía para evitar el delito", explicó el candidato de la Concertación.
Una campaña en todos los terrenos.
La campaña por la Intendencia de Montevideo comenzó a acentuarse incluso durante esta Semana Santa, involucrando a todos los partidos políticos. La inseguridad en las ferias es un tema que cobró realce ahora, como parte de la gestión del Frente Amplio en la comuna. Los candidatos opositores Alvaro Garcé, Edgardo Novick y Ricardo Rachetti, más allá de lo programático, han sostenido enfrentamientos con los candidatos oficialistas Lucía Topolansky y Daniel Martínez, por distintos aspectos de la gestión comunal como la limpieza, el transporte, los impuestos y recientemente por el cierre del Palacio Municipal durante la presente semana. La intendenta Ana Olivera se vio lateralmente envuelta en la polémica cuando ordenó a los servicios que emitieran un comunicado explicando los motivos del cierre del edificio central de la Intendencia.
Los policías con que cuenta la Intendencia.
La Intendencia de Montevideo aspira a ampliar el convenio que tiene con el Ministerio del Interior para contar con más policías que respalden la tarea municipal. Desde 2012 comenzaron a ingresar a la Intendencia policías "eventuales" que hacen todo su horario trabajando para distintas dependencias de la administración municipal. Se trata de recientes egresados de la Escuela Nacional de Policía, o efectivos con poca experiencia. También hay efectivos contratados bajo el régimen del Servicio 222.
Los "eventuales" cubren servicios como la vigilancia de la explanada sobre 18 de Julio, el control de la puerta de ingreso por el túnel de San José, la explanada de Soriano, la tesorería, los operativos de Inspección General (tarea en ferias, acompañados por policías), y de Tránsito y Radar. También hacen el patrullaje perimetral del Palacio Municipal cuando les es requerido.
El secretario general de la Intendencia, Ricardo Prato, dijo en julio del año pasado a El País que la administración municipal tiene "entre 300 y 400 policías repartidos con el 222", y que los "eventuales" que trabajan para la comuna son 182. En 2015 se contratará a 50 más, añadió.
La cantidad de efectivos de que dispone la Intendencia a diario es de unos 240.
Fuente: El País.com.uy
http://lascotidianasdeenrique.blogspot.com


martes, 10 de marzo de 2015

Turistas de cruceros, blanco de "rastrillos" en la Ciudad Vieja



El arrebatador pretendió pasar desapercibido en una fila de un comedor de INDA.
Con total desparpajo, el joven colgaba sin buzo y con una bermuda azul de una de las rejas de la Plaza Zabala. Observó que una pareja de turistas caminaba hacia él. Cuando los visitantes pasaron, el joven entrevió que eran extranjeros y supuso que recién habían descendido de un crucero.
El País.com.uy / Eduardo Barreneche - mar mar 10 2015
Las cámaras del Ministerio del Interior muestran, con nitidez, como el joven acompañó con la mirada al matrimonio de franceses. En el video se aprecia que el cruce entre los turistas y el joven rastrillo ocurrió al mediodía del miércoles 4.
El joven saltó de la reja y caminó unos pasos detrás del matrimonio casi agazapado como un gato callejero al acecho.
Cuando consideró que era el momento oportuno, el "rastrillo" corrió y arrebató la cartera a la visitante francesa. Una policía femenina que se encontraba a poca distancia lo persiguió y el delincuente se deshizo de la cartera.
Las cámaras del Ministerio del Interior revelan al delincuente corriendo durante dos cuadras hasta llegar al refugio del Ministerio de Desarrollo Social ubicado en 25 de Mayo pasando Colón, según señalaron operadores judiciales a El País. Ayer, el Ministerio del Interior informó que el joven trató de ocultarse en un comedor del Instituto Nacional de Alimentación (INDA), ubicado en la rambla 25 de Agosto y Maciel.
Según las fuentes judiciales, las cámaras del Ministerio del Interior muestran al delincuente hablando y gesticulando nervioso con otras personas que esperaban ingresar al comedor.
Es evidente, señalaron las fuentes, que estaba relatando lo que había hecho.
En la filmación se puede apreciar al rastrillo que se coloca en la fila para ingresar al refugio. Cada tanto, el delincuente sacaba la cabeza para afuera de la fila para ver si la Policía se acercaba o no.
No sabía que ya estaban en camino hacia el refugio varios móviles policiales dirigidos desde el Comando Unificado del Ministerio del Interior.
Pocas horas.
En el juzgado penal, el individuo dejó entrever que sabía que los turistas se quedan pocas horas en el país y que era posible que no ratificarían la denuncia.
Según los operadores judiciales, los delincuentes manejan información sobre que no serán procesados si los turistas no se presentan a las instancias judiciales que se desarrollan después del robo.
El mismo día del robo, la Policía puso un auto a disposición de los franceses para que pudieran efectivizar la denuncia y les solicitaron que se quedaran en el país un día más para concurrir a declarar al juzgado del juez Huberto Álvarez. Sin embargo, los visitantes señalaron que les era imposible quedar otra jornada en el país.
El jueves 5, el fiscal del caso, Gustavo Zubía, decidió solicitar el procesamiento con prisión del arrebatador —tenía antecedentes por otros delitos.
Zubía consideró que no era necesaria la presencia de las víctimas para pedir la remisión a la cárcel del delincuente, ya que había pruebas suficientes como las "nítidas filmaciones" efectuadas por la Policía, el testimonio de una funcionaria policial y la confesión del propio indagado.
El juez Álvarez procesó al ladrón por un delito de hurto en grado de tentativa. La Policía logró recuperar la cartera y el dinero hurtado a los franceses.
In fraganti.
El sistema de videovigilancia del Ministerio del Interior ha permitido atrapar a otros delincuentes que pululaban por la Ciudad Vieja.
El 5 de febrero pasado, otro arrebatador utilizó el mismo modus operandi que el rastrillo que robó al matrimonio de franceses y luego se ocultó en un comedor del INDA. Ese día, una señora de 79 años caminaba por la calle Solís, entre Piedras y Cerrito.
De atrás, y sin que la víctima se percatara, un delincuente la sorprendió, la tiró al piso y le robó un monedero con dinero y varios documentos.
El arrebatador se fugó y dejó a la mujer caída en la vereda. Minutos más tarde, se introdujo en un refugio del Ministerio de Desarrollo Social ubicado en 25 de Mayo y Colón.
Cuando efectivos policiales lo fueron a buscar a ese refugio, el ladrón negó toda vinculación con el robo.
Al momento de ser detenido, el joven delincuente de 18 años tenía el monedero de la mujer que había asaltado, además de varios teléfonos celulares, que también habían sido hurtados.
El otro episodio ocurrió el jueves 5 en la zona céntrica de Convención y San José.
A través del sistema de videovigilancia se observó cómo un hombre le quitaba la billetera del bolsillo del pantalón a un peatón y luego se fugó rumbo a rambla Sur.
El ladrón cruzó toda la Ciudad Vieja. Fue detenido por policías de la Seccional 2° en la zona del dique Mauá.
El delincuente, de iniciales A.M.A., de 28 años, tenía antecedentes penales, señaló el Ministerio del Interior.
El juez penal lo procesó con prisión por un delito de hurto.
En este caso, la Policía también recuperó la billetera y el dinero sustraído al peatón en el Centro de Montevideo.
La Ciudad Vieja se ha "pauperizado" de nuevo

En 2012, antes de que el Ministerio del Interior instalara las cámaras en la Ciudad Vieja, la inseguridad campeaba en ese barrio. En los meses de enero y febrero de 2012, se produjeron 391 denuncias de hurtos y rapiñas: un promedio de más de seis por día. Un año después, en el mismo período, ambos delitos bajaron a 270, y un nuevo descenso volvió a verificarse en los primeros meses de 2014 (171).

Según vecinos y comerciantes consultados por El País, hoy la realidad de la Ciudad Vieja se ha pauperizado otra vez. Decenas de marginales que se dirigen hacia el comedor del Instituto Nacional de Alimentación (INDA) —los comerciantes de la zona dicen que éste da comida a 600 personas diarias— se mezclan con otros individuos que buscan acogida en los dos refugios que tiene el Ministerio de Desarrollo Social en la Ciudad Vieja. Uno de ellos se encuentra en 25 de Mayo y Colón y el otro en Cerrito y Pérez Castellanos. Después del mediodía, la cuadra peatonal de Pérez Castellanos entre Cerrito y Piedras se transforma en un centro de beberaje, señalaron los vecinos. Personas deambulan bebiendo alcohol de la botella o duermen al sol.

Vecinos mostraron fotos de individuos borrachos o durmiendo la "mona" en plena peatonal. A menos de 100 metros se encuentra el Mercado del Puerto, un lugar muy visitado por los cruceristas que llegan a Montevideo. "El problema es que si están vomitando, tirados en la calle o durmiendo nadie los toca. La Policía no puede hacer nada", dijo un vecino a El País. La gente que concurre a los refugios no molesta. Sin embargo, genera inquietud y miedo a clientes de los comercios y de un hotel boutique ubicado frente a un refugio del Mides. La empresa ya envió personal al seguro de paro por la caída de la ocupación.
OPINAN COMERCIANTES

Rosa Brusca. “La zona otra vez está caída”


Hay muchos pastabaseros en la vuelta en la Ciudad Vieja. La zona cambió. Había mejorado desde que el Ministerio del Interior instaló las cámaras en 2013. Ahora está otra vez caída. Diría que es por los refugios. Traen alguna gente que podría ser de malvivir. Además se instalaron artesanos y adictos a la marihuana que corren a clientes”.

Aurora González. “No son de acá”


Los delincuentes que vienen a robar a la Ciudad Vieja no son de acá. Los de acá saben donde están las cámaras. Con la instalación de las cámaras se tranquilizó mucho la zona. A veces pasa que algún drogado se manda alguna. Nunca tuvimos problemas con este refugio (25 de Mayo y Colón). Parece que fuera una casa. El otro refugio (Pérez Castellanos y Cerrito) sí se nota”.

Miguel B. “La realidad no es buena”

La gente que concurre a los refugios no molesta pero genera miedo. Esta es una zona turística con dos refugios. No tiene sentido. Muchos marginales bajan por Pérez Castellanos hacia el comedor del INDA. Luego pasean y piden monedas a turistas en la peatonal. La realidad no es buena para los comerciantes de la Ciudad Vieja”.
Fuente: El País.com.uy 


domingo, 28 de septiembre de 2014

Homicidios, rapiñas, inseguridad



EL ESTADO DE LAS COSAS
Homicidios, rapiñas, inseguridad
Una rapiña cada media hora (55 por día) y un homicidio cada 30 horas marcarán la presencia de los delitos pesados a fines de este año de acuerdo a los registros y estadísticas del Observatorio Nacional de Violencia y Criminalidad (Ministerio del Interior) y del Observatorio Fundapro (técnicos y docentes del sector colorado de "Vamos Uruguay"). 
El País / Editorial - dom sep 28 2014
Serán un récord de dudoso orgullo, pero serán solo un eslabón más en las políticas de seguridad que han aplicado desde su instalación los gobiernos del Frente Amplio. Y conste que no se incluyen hurtos o delitos menores, porque el número de denuncias es absolutamente falso: la gente ya no se molesta en ir a una comisaría porque sabe que, además de lo robado, está perdiendo su tiempo.
El primer semestre del 2014 muestra que el número de rapiñas se ubicó en 10.287, lo que significa nada menos que un aumento del 10% con respecto al 2013 (9.352), que había crecido un 8,4% en el primer semestre del 2012 (8.626). Ello significa no solo un incremento del número bruto -si se mantiene la tendencia pasaremos las 20.000 rapiñas en el año-, sino que también se acrecienta el porcentaje (con su correspondiente efecto acumulativo) y marca una tendencia al alza que acentúa la sensación y la convicción de un fracaso estrepitoso en la obligación del Estado de velar por la vida, los bienes y la seguridad de sus ciudadanos. No hay otra lectura posible.
En materia de homicidios, el primer semestre de 2014 dice, de manera contundente, que Uruguay, con sus poco más de tres millones de habitantes, supera en el número a Nueva York (esa violenta ciudad que exhibe el cine y la televisión) con sus ocho millones y medio de pobladores donde convergen todo tipo de razas, nacionalidades, creencias y religiones: 138 sucedieron en nuestro país (83 en Montevideo) y 134 en la Gran Manzana. Con un agravante: aquel que vive en Montevideo (1.300.000 habitantes) tiene tres veces más posibilidades de morir asesinado que el vecino de Nueva York, sin necesidad de ser un delincuente que integra el crimen organizado o tiene problemas familiares, como sentenció Jorge Vázquez, el viceministro del Interior para explicar lo que ocurre en nuestro país. En Montevideo hay una muerte violenta cada 8.000 habitantes y en Nueva York ocurre lo mismo cada 25.000 habitantes. Pero en este comparativo existe además una gran diferencia: el exalcalde de Nueva York Michael Bloomberg se despidió del cargo el año pasado con un descenso de la criminalidad del orden del 20%. Y en su discurso de despedida destacó que esa caída se viene produciendo desde el 2001.
En Uruguay, en cambio, las cifras de homicidios que en 1985 llegaban a 119, alcanzaron su récord histórico en 2010 con 310 muertes, aunque en la última década han oscilado en los 290. No hay mucha variación en el número aunque sí en la oportunidad: mientras que en 2010 los homicidios cometidos durante rapiñas, copamiento o hurtos equivalían al 14% del total, en 2013 ese porcentaje se disparó al 23% y para el Observatorio Fundapro, en el primer semestre de 2014 se hallan en el entorno del 28%.
El Ministerio del Interior ha visto multiplicarse generosamente su presupuesto (por lejos, el mayor de la historia) a lo largo de los años y ha aumentado el número de efectivos policiales, que actualmente se estiman en unos 30.000. Sumemos el formidable auge de los servicios de seguridad privados (manejan un número de guardias ligeramente superior) que contratan empresas, supermercados, shoppings para garantizar su protección (apelarían a lo que fuera), evitando así los requerimientos de presencia policial para que puedan dedicarse a su actividad en las calles y al cuidado de los ciudadanos. No importa: cada día estamos más lejos del discurso de Bloomberg.
La función del ministro del Interior es proteger a la gente, brindar seguridad, prevenir y reprimir el delito. Los ministros se miden por los resultados de su gestión, no por sus discursos, explicaciones o anuncios. Eso, parece que Tabaré Vázquez no lo entendió y promete dos platos de sopa con Bonomi. Tal vez piense que mienten (o se equivocan) las encuestas que lo han ubicado invariablemente último en el ranking de evaluación ciudadana y vuelven a mentir (o equivocarse) cuando reiteran que la inseguridad es el principal reclamo que hacen los uruguayos. Mientras sea candidato, ese es su problema. Mejor que no pase de ahí.
http://www.elpais.com.uy/opinion/editorial/homicidios-rapinas-inseguridad-editorial.html