EL ESTADO
DE LAS COSAS Y LA SALUD
La historia secreta detrás del conflicto en el Hospital Español
La historia secreta detrás de la
ocupación del Hospital Español incluye una pelea por la inauguración de más
camas del CTI, un spot publicitario a favor de la gestión de ASSE y una interna
sindical por el sillón que dejó libre el procesado Alfredo Silva.
El País / Carlos Tapia - jue oct 9 2014
Lo que enfureció al sindicato del Español fue la apertura de cuatro camas
más en el CTI, sin que se contrate a más personal, pues sostiene que no tiene
quién las atienda. A mediados de la semana pasada se reunieron en asamblea y
decidieron que en el momento de la inauguración —a la que asistirían
autoridades y que estaba planeada para la mañana del martes y no se hizo— iban
a aplaudir en señal de protesta. Al enterarse de esto, el director del centro,
Federico Eguren, llamó al presidente del gremio, César Pisciotano, a su
despacho.El líder sindical, que es enfermero, no llegó solo. Fue con Jorge Cardozo y Eduardo García, que también son del gremio y ambos trabajan en mantenimiento. Solo ellos estaban en la habitación cuando se dio la agresión que el sindicato denuncia, que Eguren y la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE) niegan y hoy está en manos de la Justicia.
Según relataron a El País Cardozo y García, el director del Español les pidió que no aplaudieran —como protesta— durante la inauguración de las camas de CTI. Los gremialistas le dijeron que estas no se podían inaugurar con el personal que había y se quejaron de que vieron cámaras filmando un spot publicitario en el hospital. Eguren, que adhiere a la lista 711 de Raúl Sendic —según confirmaron a El País desde ese sector del FA —, dijo que él podía hacer filmar en el lugar la publicidad que se le diera en gana, y que no tenía por qué pedirle permiso al sindicato.
A partir de allí, el clima se empezó a poner espeso. Y el tono de la conversación fue cada vez más fuerte. Pisciotano le reclamó a Eguren por carteles que el sindicato había puesto en el centro y que "un mercenario del director", en palabras de García, mandó sacar.
El líder sindical dijo que iba a solicitar al Ministerio del Interior que revise las cámaras de seguridad que hay en la fachada del centro, para ver quién fue el que retiró las pancartas. Ante esto, según Cardozo, "Eguren le dijo usted es un nabo, no sea bobo".
Luego, el director les pidió a Cardozo y García que lo dejaran solo con Pisciotano. Ellos se negaron y, según su relato, Eguren se levantó, tomó a García del brazo y lo acompañó hasta la puerta, mientras le gritaba a Cardozo para que se fuera. El líder sindical también se levantó para irse con sus compañeros. Según García, el director ahí intentó la primera agresión contra Pisciotano, pero no logró pegarle.
Al instante, empujó a García, que estaba en el medio, y le
pegó "el puñetazo" a Pisciotano. Cardozo y García coinciden en que el
golpe que denuncian le hizo volar los lentes al sindicalista, que cayó para
atrás pegándose primero contra un escritorio para luego caer arriba de un
sillón.
Tras esto entraron al despacho el asistente de dirección, Alejandro Casales,
y el doctor Daniel Raggio. "Nos piden que levantemos a César y que lo
sacáramos de ahí, pero les dijimos que no, queríamos que antes lo viera un
médico", explicó García.Cardozo, en tanto, sostuvo que Raggio se negó a atender a Pisciotano. "Hizo omisión de asistencia; solo se preocupó por tratar de impedir que García le sacara una foto a nuestro compañero tirado", advirtió. Los gremialistas coincidieron en que Casales y Raggio impidieron a la abogada del hospital constatar qué era lo que estaba sucediendo.
ASSE niega esta versión y advierte que jamás Eguren le levantó la mano a Pisciotano. El Ministro de Trabajo, José Bayardi, sostuvo que ya ha tenido acceso al informe forense, el cual sostiene que no hubo golpe al líder sindical. Sin embargo, fuentes judiciales advirtieron a El País que el informe forense aún no está listo.
Interna Sindical.
Luego del escándalo, el gremio del Hospital Español decidió, en la mañana del lunes, ocupar el centro. La medida se mantuvo hasta la tarde del martes, cuando el sindicato en asamblea —luego de que se decretara la esencialidad— decidió levantar la medida a cambio de que las camas de CTI no fueran inauguradas. De todos modos, advirtieron que seguían reclamando la renuncia de Eguren, la contratación de más personal y aumentos de los salarios.Durante la ocupación, la Federación de Funcionarios de Salud Pública (FFSP) apoyó la medida, aunque, según supo El País, a regañadientes. Es que desde la semana pasada el sindicato liderado por Beatriz Fajián hace, junto al Pit-Cnt, campaña a favor del FA y contra la baja de la edad de imputabilidad. Una ocupación a veinte días de la elección no les parecía nada bueno. Tampoco esto le gustaba al gobierno. Y, según corroboró El País, desde el MPP pidieron a Fajián que destrabara el conflicto, cosa que, efectivamente, ocurrió pocas horas después.
"Incluso antes de la ocupación hubo presiones políticas desde el Pit-Cnt y de la Federación, para que esta no se llevara adelante", dijo Cardozo.
Fuentes de ASSE, en tanto, dijeron a El País que el conflicto no tiene que ver con las camas del CTI, ni con los supuestos carteles que Eguren habría hecho retirar, ni con el supuesto piñazo. La razón de la contienda es una interna que divide a Fajián y Cabrera de la otra ala de la FFSP, ocupada por miembros del Partido Socialista de los Trabajadores (PST), de tendencia trotskista, al que adhiere Pisciotano. "Lo que él busca es quedarse con el lugar que ocupaba Alfredo Silva", sostuvo.
Eguren y Pisciotano en la mira
Federico Eguren estudió medicina en Cuba. Volvió a Uruguay y poco a poco fue avanzando en su carrera hasta ocupar el cargo de director del Hospital de Bella Unión. Sus colegas recuerdan su gestión como exitosa. "Se puso el hospital al hombro, fue espectacular", advierte el director de otro hospital capitalino. Este éxito lo llevó a que lo coloquen al frente del Español, que hoy para muchos es un hospital modelo. Hay quienes lo definen como "enérgico, muy trabajador, que a veces se enoja". Otros, en tanto, lo tachan lisa y llanamente de "violento".César Pisciotano es enfermero, está al frente del sindicato del Español y lidera el ala trots-kista del FFSP. Quienes lo conocen dicen que sueña con ocupar el sillón que dejó libre el exdirector de ASSE, Alfredo Silva. El 8 de abril pasado fue recibido por la comisión de salud de Diputados. Allí sostuvo: "Hemos sido recibidos y escuchados; el problema es la respuesta: Usted tiene razón, pero marche preso; siga esperando porque no podemos solucionar ni las cosas más básicas".
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