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viernes, 17 de abril de 2015

Policías traficaron 300 armas a mafias de Brasil



Policía Federal cree que armas traficadas fueron compradas por el "Comando vermelho"
Unas 300 armas automáticas fueron traficadas a organizaciones criminales de Brasil por policías de Rivera. Las pistolas 9 milímetros y fusiles ametralladora eran adquiridas en armerías en forma legal y luego contrabandeadas hacia Brasil por Rivera. El destino de las mismas era Porto Alegre.
El País.com.uy / Eduardo Barreneche  - vie abr 17 2015
En Brasil, las armas se pagaban hasta un 300% más de su valor en el mercado negro, señalaron a El País fuentes del caso.
Las bandas que adquirían las pistolas y fusiles —se sospecha que una de ellas es el poderoso grupo narco Comando Vermelho— las utilizaban luego en hechos delictivos como tráfico de drogas y asesinatos.
En la mañana del martes 14, equipos de la Dirección Nacional de Información e Inteligencia Policial (Dniip) detuvieron a tres policías subalternos y a un comerciante en Rivera. El procedimiento fue apoyado por personal de la Dirección General de Represión del Tráfico Ilícito de Drogas (Dgrtid).
A pedido del fiscal Gilberto Rodríguez, el juez especializado Néstor Valetti procesó ayer con prisión a dos agentes por un delito continuado de tráfico internacional de armas a título de dolo eventual. El comerciante y otro policía quedaron en libertad.
Ayer, por la tarde, un expolicía de Artigas fue detenido por personal de la Dirección Nacional de Inteligencia y trasladado hacia la sede del juez Valetti.
Estricto control.
Durante las investigaciones, la Policía uruguaya detectó que los policías remitidos traficaron a Brasil unas 300 armas nuevas entre 2013, 2014 y lo que va de 2015.
En Brasil el control de venta de armamento es muy estricto, lo cual obliga a los grupos narcos a contrabandear pistolas y rifles desde Uruguay y Paraguay.
Esta es la primera investigación judicial con la nueva ley de tenencia y tráfico de armas que fue aprobada por el Parlamento en agosto de 2014. Sin embargo, este no es la primer caso de tráfico de pistolas automáticas que involucra a policías.
El 5 de junio de 2012, el Ministerio del Interior presentó una denuncia penal por la desaparición de armas y municiones de la Jefatura de Treinta y Tres. La investigación incluyó a varios jerarcas de esa repartición.
La denuncia ministerial se originó luego que la Policía de Brasil detuviera a un narcotraficante que poseía armas originarias de la Jefatura de Treinta y Tres.
La jueza de ese departamento, Ada Siré y la fiscal Sandra Fleitas iniciaron una investigación judicial apoyados por personal de la Dirección de Inteligencia. La indagatoria probó que las armas sustraídas de la Jefatura de Treinta sumaban más de 200 y son, en su mayoría, pistolas Glock y Browning. El precio de esas armas en el mercado negro superaría los US$ 300.000.
En noviembre de 2012, la fiscal Fleitas, pidió a la jueza Siré los procesamientos de siete policías y tres civiles a quienes responsabilizó por irregularidades descubiertas en el marco de una indagatoria respecto al faltante de las armas.
Siré procesó sin prisión únicamente a un policía que fue acusado por autorizar salidas transitorias de presos de la cárcel departamental sin permiso judicial. La fiscal Fleitas apeló la negativa de la magistrada de dictar los restantes nueve enjuiciamientos y por esa razón el expediente pasó a estudio del Tribunal de Apelaciones Penal de 1° Turno.
Hasta el momento nadie resultó procesado por el faltante de las pistolas de la Jefatura olimareña.
La línea.
Otro caso judicial muestra que Rivera es el gran epicentro del tráfico de armas hacia Brasil. Apenas una calle o la plaza de "La Línea" separa un país del otro.
En noviembre del año pasado, la jueza especializada en crimen organizado, Adriana de los Santos procesó a un matrimonio por lavado de activos.
En Brasil, un integrante del matrimonio había sido procesado por tráfico de armas. El dinero de la venta de esas armas era lavado en Uruguay mediante la compra de bienes inmuebles y autos y motos de alta gama, señalaron a El País fuentes de la investigación.
La ruta de las armas.
Las organizaciones brasileñas solo compran armamento potente a los contrabandistas uruguayos. Sus armas preferidas son pistolas nueve milímetros de gran poder de fuego o armas de guerra como la Uzi o el Fusil M-14. La Policía uruguaya constató que los traficantes de armas detenidos trasladaron a Brasil muchas pistolas y pocos fusiles de asalto. Los precios de las armas en el mercado negro brasileño se incrementan hasta un 300%. Las armas salen de Rivera y tienen como destino Porto Alegre y Pelotas.
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Cambiaban armas por drogas en Livramento.
En julio de 2012, la Policía Federal de Brasil desbarató una banda que tenía como líder a Anderson Azevedo Mendez, de 36 años, que fue sentenciado a una condena de 37 años en una cárcel de Santa Ana do Livramento. La red criminal cambiaba pasta base, crac y cocaína por armas.

El armamento ingresaba a Brasil por Rivera. Por mes los contrabandistas realizaban una decena de viajes desde Porto Alegre, con la misma operativa: una mujer llegaba a Livramento con la droga y allí le entregaban las armas pasadas desde Uruguay.

La Policía brasileña instrumentó la "Operación Mercador" y detuvo a varios brasileños y a un uruguayo que vivía en la ciudad de Quaraí, limítrofe con Artigas. El diario Zero Hora de Brasil consignó, en agosto de 2012, que la Policía Federal no sabe un elemento importante: el origen de las armas en Uruguay. "Los agentes saben que el armamento llegó a la frontera de la mano de contrabandistas. Ellos operan en Uruguay. Es un misterio para la Policía Federal", dijo el diario.
Fuente: El País.com.uy

lunes, 6 de abril de 2015

Ante la actual escalada represiva



La Haine.org x Comisión Legal Sol / Madrid – 03.04.2015

En las últimas semanas hemos asistido a una serie de episodios represivos con el fin de atemorizar a los movimientos sociales ante la aprobación de la ley mordaza
En las últimas semanas hemos asistido a toda una serie de episodios represivos que parecen haberse orquestado con el fin de atemorizar a los movimientos sociales y a la ciudadanía organizada ante la aprobación de la ley mordaza, rubricada definitivamente el pasado miércoles 26 de marzo. El último ejemplo ha sido el reciente ataque a varios CSO’s y viviendas okupadas en la mañana del 30 de marzo, que se ha saldado con numerosas detenciones y el registro y destrozo de estos espacios de lucha colectiva.
En la madrugada del 10 de marzo se asestaba el enésimo golpe represivo a los movimientos en defensa de la vivienda con la detención en sus propias casas de 19 jóvenes que habían participado en una protesta contra los desahucios. La policía imputó a los detenidos un delito contra las instituciones del estado y algunos de ellos, desórdenes y resistencia, manteniendo a la mayoría de estos detenidos hasta la mañana del 12 de marzo, en lo que constituye un claro ejemplo de detención de castigo. La mayoría de las personas detenidas pertenecen a Distrito14, colectivo que ya había sido previamente señalado y criminalizado desde fuentes policiales. Lo que nos llama poderosamente la atención es el hecho de que fueron identificadas el mismo día de la protesta en el pleno por la Policía Municipal y, como este mismo cuerpo ha expresado, no hubo ningún conflicto durante la protesta, por lo que ningún agente consideró que existiese indicio de delito ni necesidad alguna de detenerlos.
Pese a ello, y a pesar de estar perfectamente localizables y no existir ningún motivo para pensar que no fuesen a comparecer para declarar, casi un mes después la Policía Nacional irrumpe bruscamente en sus casas a las 7 de la mañana para llevárselos a comisaría, con la clara intención de amedrentar y realizar una de sus tantas demostraciones de fuerza, haciendo una vez más de las detenciones ya no sólo un castigo, sino un auténtico circo.
No existe argumento razonable para justificar estas detenciones, y mucho menos la agresividad con que se producen, cuando lo lógico, en caso de haber considerado que concurriese algún hecho punible, es que se hubiese requerido a los intervinientes para declarar mediante una sensata y acertada citación.
A su vez, apenas una semana y media después de estos hechos, la manifestación de lasMarchas de la Dignidad de Madrid terminó con la detención de 17 personas, 3 de ellas menores, tras unas fuertes cargas policiales en las que los antidisturbios se emplearon con saña y gran violencia contra los grupos de manifestantes, causando lesiones a la mayoría de las detenidas por el empleo de una fuerza desproporcionada, llegando a retener tras las cargas y durante más de 2 horas a cerca de 30 personas en la calle La Paz, obligándolas a permanecer de rodillas soportando el frío y sometiéndolas a insultos, golpes y trato degradante. De nuevo, desde la prensa y desde fuentes policiales se había adelantado una criminalización de esta marcha, que hacía prever una fuerte represión.
El pasado lunes volvimos a asistir a otra actuación policial teatralizada, desproporcionada y fuera de contexto, en este caso contra el movimiento anarquista, en un nuevo intento de criminalizar y atacar tanto a los espacios como a las personas que defienden esta ideología. El fuerte dispositivo policial desplegado detuvo en Madrid, Barcelona y Palencia a un total de 27 personas, algunas de las cuales serán llevadas ante la Audiencia Nacional por delitos de organización criminal con fines terroristas, según el propio Ministerio del Interior ha difundido.
No podemos más que manifestar nuestro estupor por la manipulación mediática que está acompañando todo este asunto, con vulneraciones constantes del derecho a la presunción de inocencia de las detenidas, fuertes acusaciones sostenidas únicamente en “fuentes policiales” vagamente justificadas -llama la atención que una de las principales acusaciones hable de tenencia de explosivos y se jacten de haber encontrado en los registros realizados en viviendas “una botella de camping gas”, o que se reavive de nuevo el fantasma del atentado en La Almudena cuando ya hay personas cumpliendo penas de prisión por el mismo hecho-, una total falta de información de los hechos que han motivado las detenciones y un discurso por parte de las Instituciones que parece un adelanto del Derecho Penal del Enemigo que se pretende apuntalar con las últimas reformas del Código Penal y la Ley Mordaza. Ante todo esto sólo cabe una conclusión: se les ha detenido por anarquistas.
Este tipo de detenciones, que inevitablemente nos recuerdan a tiempos pasados, no nos resultan para nada nuevas. Sólo en los últimos años tenemos varios ejemplos: los 6 detenidos el 22 de junio por una acción del 29 de mayo de 2012, el 28 de noviembre por una acción en la Universidad Complutense el 20 de noviembre de 2013, 4 detenidos el 31 de enero de 2014 en un desahucio, 3 detenidos en la Operación Guinda el 27 de febrero del 2014 o los 11 detenidos el 4 de abril de 2014 por la manifestación del 22 de marzo, en la Operación PUMA 70. Parece que Delegación de Gobierno ha encontrado en la Caza de Brujas un modus operandi perfecto para criminalizar y estigmatizar frente a sus vecinas a las que luchan, y ya de paso atemorizar al resto de personas con las que comparten la calle.
Una detención, con la privación de libertad que lleva aparejada, así como la imputación desmedida y gratuita de delitos contra las instituciones del Estado son actuaciones suficientemente graves para no ser utilizadas de un modo trivial o interesado.
Igualmente, nos alarman los testimonios de las personas detenidas que confirman la continuación de los interrogatorios a detenidos por policías (en la mayoría de los casos de la Brigada Provincial de Información) encapuchados y sin presencia Letrada; los tratos vejatorios constantes en dependencias policiales y las agresiones sufridas en la detención. Hemos podido observar que este comportamiento por parte de la policía tiene un patrón pre-establecido, modulándose este (mal) trato en función del perfil de las personas detenidas -cercanas a una ideología concreta y generalmente muy jóvenes, y el momento en que se produzcan las detenciones. Nos preocupa que pueda existir alguna base política para aplicar estas cuestionables prácticas policiales en las detenciones y paso por comisarías, ya que sólo tenemos noticia de que aparezcan en contextos de movilizaciones sociales ese especial agravio a las detenidas y conducta inapropiada hacia las abogadas.
Entendemos que nos encontramos en un periodo de precampaña electoral en el que el discurso de orden y seguridad o la efectividad policial ante supuestas amenazas (creadas) a la convivencia, suele acarrear un importante rédito político y que es una estrategia ya antigua infundir temor en posibles votantes que demandarán mayor castigo ante el aparente escenario de caos, o al menos asumirán el aumento de represión o pérdida de libertades a cambio de “protección” o “estabilidad”. Pero no podemos permanecer impasibles viendo cómo, aprovechando el contexto político cercano a elecciones y a la aprobación de reformas legislativas punitivas (Código Penal, Ley Mordaza y Pacto “Antiterrorista”), participar en la comunidad a través de una protesta se califique aleatoriamente como un delito, y además como un delito contra las instituciones del Estado, con la gravedad que ello supone.
Resulta verdaderamente inquietante que en un Estado de Derecho se dirija y aplauda desde la Delegación de Gobierno actuaciones policiales desproporcionadas utilizadas como castigo o efecto disuasorio ante expresiones disidentes, debido a su imposibilidad y fracaso a la hora de resolver profundos conflictos sociales, pretendiendo al mismo tiempo asustar a la población y criminalizar así a los movimientos sociales en general y, en especial, a aquellos colectivos que según la conveniencia política del momento interese: movimientos por la vivienda y anarquistas o sectores desprotegidos y marginados que intentan encauzar su malestar por la vía de la protesta, a los cuales se les margina y reprime de manera injustificadamente desigual.

Por otro lado, creemos que la respuesta a estos acontecimientos también merece una reflexión y revisión por parte de los movimientos sociales. En este tipo de prácticas represivas se busca, entre otras cosas, generar pánico y desorganización en el tejido social, razón por la que tenemos que ser capaces de mantener la calma en este tipo de situaciones. Creemos que es importante tener en cuenta lo aprendido en estos años y evitar que sean los aparatos represores los que nos marquen la forma de actuar ante estos acontecimientos. Seremos nosotras las que marquemos el cuándo y el cómo, de forma colectiva y organizada. No nos dejaremos amedrentar por los cuerpos e instituciones que día a día hacer gala de un abuso de poder que siempre queda impune y seguiremos en la calle, luchando por lo que creemos. 
#NoPodránPararnos
Fuente: La Haine.org / Comisión Legal Sol

http://lascotidianasdeenrique.blogspot.com

lunes, 30 de marzo de 2015

La derrota de la libertad en las calles de Madrid



Kaos en la Red / Por La voz del pueblo no es ilegal - Publicado en: 29 marzo, 2015
Crónica en primera persona sobre la represión al final de la manifestación de “Las Marchas de la dignidad” el pasado sábado 21 de Marzo en Madrid.
Una vez más, este sábado 21 de marzo volvimos a la calle junto a las Marchas de la Dignidad llegadas a Madrid desde diferentes puntos de la península. Y de nuevo, hemos podido comprobar algo ya conocido por muchxs y a la vez ignorado por otrxs tantxs: los constantes atropellos a la farsante e irreal Constitución Española y sus derechos fundamentales por parte de las fuerzas represivas y del propio Gobierno.
Esa tarde, 21 de marzo de 2015, pudimos vivir como diversos artículos (15, 16, 17, 18, 19, 20, 21…) de esta farsante Constitución, creada en 1978, fueron violados, apuñalados y abandonados en un pozo sin fondo desangrándose
.
Miles de caminantes recorrían el centro de Madrid procedentes de todos los territorios del estado, convocadxs por las Marchas. La lucha obrera y social por la dignidad es legítima, así lo decía su lema: “Pan, trabajo, techo y dignidad”. En esta ocasión, el 21M no era el objetivo final; la lucha se enfoca hacia la Huelga General que se convocará en el próximo mes de octubre.

Este gran acontecimiento popular (y como su propio nombre indica, “digno”) ha sido totalmente ignorado por la prensa burguesa estatal en comparación con las movilizaciones de 2014. La prensa ha hecho oídos sordos y ojos ciegos, dando protagonismo a las elecciones andaluzas y todo el juego electoral del sistema. Ha obviado la lucha obrera, criminalizándola a través de hechos puntuales. Hechos que pude vivir en primera persona y que quiero relataros.

La tarde transcurrió con una marcha pacífica al grito de diferentes consignas y llena de banderas de distinto colorido. Llegamos a la Plaza de Colón y lxs representantes de las distintas columnas de marchantes leyeron sus discursos y manifiestos, explicando sus pretensiones. Hacia las 20:00 horas se daba por finalizada la Marcha de la Dignidad desde los altavoces instalados en dicha plaza. La organización tenía un cordón de seguridad para evitar que se produjeran disturbios innecesarios. Pero tras darse por finalizada la marcha oficialmente por megafonía, empezó el ataque a los derechos humanos.

Un bloque de unas 300 personas antifascistas mantuvimos la movilización un tiempo más, ante el corte de la calle Génova por los antidisturbios. Poco después, nos retiramos de la zona coreando cánticos en favor de lxs represaliadxs y contra el fascismo y el capitalismo. Antes de iniciar la marcha, hicimos un reconocimiento de la situación. Los antidisturbios tenían las calles absolutamente bloqueadas; aunque la teoría dice que deben dejar una calle libre para evitar posibles aglomeraciones peligrosas.

El Paseo de Recoletos estaba bordeado de furgones de antidisturbios en ambos sentidos. La comitiva iba precedida de otros tantos y otra nutrida jauría de furgones se sumó a nuestras espaldas, en posición amenazante. Para asombro de la mayoría, todos los furgones encendieron las sirenas. Llegamos a Cibeles y los furgones escoba empezaron a acelerar, obligando a acelerar la marcha también. Ante está ratonera que no presagiaba un final agradable, el grupo decide enfilar hacia Gran Vía, por donde avanzamos cortando el tráfico al grito de “libertad detenidxs por luchar” y “anticapitalistas”.

Una línea de furgones nos pisa los talones. El nerviosismo se acentúa cuando antidisturbios empiezan a bajar de sus furgones preparados para cargar contra el grupo. Y ocurrió lo que debía ocurrir: nos defendimos. ¿Caímos en provocación? Sí, pero no nos quedaba otro camino. Nuestra defensa “violenta” no es gratuita: no nos quedaba otro camino.

Se cruzaron algunos contenedores entre la policía y nosotrxs, y una sede de Bankia fue atacada. Mientras, un enorme dispositivo de antidisturbios espera a nuestra manifestación espontánea a la altura de la calle Montera. Allí la policía carga sin miramientos contra el grupo, obligándolo a dispersarse en dirección al sur. Decenas de furgones y cerca de un centenar de antidisturbios a pie toman la Puerta del Sol.
Para que se sepa la verdad, he de puntualizar, ya que la prensa no lo dice: NO!! (Rotundamente), NO se atacaron comercios. Se atacaron entidades bancarias culpables de dejar a la gente en la absoluta miseria y de asesinatos mal llamándolos suicidios, como Bankia y Banco Santander. Es cierto que se dañó mobiliario de algunas terrazas, pero porque es la única defensa que tenemos ante sus pelotas de goma, sus porras y su abuso policial.

Todo esto sucedía en torno a las 21:30 de la noche. Intentamos poner calma, pero no conseguimos tranquilizar el nerviosismo generado por los antidisturbios, y no se pudo evitar la ruptura del grupo.

En este punto, llegamos al peor momento visto en estos tiempos. La policía y su ejército de secretas e infiltradxs, ocupando las aceras completamente y extendiendo sus porras extensibles, acosaron, persiguieron y emboscaron a un grupo de jóvenes, a muchxs de lxs cuales tienen ilegalmente fichadxs para nutrir de imágenes a los telediarios que hacen propaganda asustaburgueses de lo terrible que sería la alternativa a su corrupto sistema.

A nuestra costa (estos ejercicios de fascismo los pagamos lxs contribuyentes), la Delegada de Gobierno, Cristina Cifuentes, había llenado la ciudad de robocops, rifle en mano, que perseguían impunemente a ciudadanxs por toda la urbe, en una orgía de violencia, terror y fascismo.
Lxs turistxs parecían no entender nada. Se preguntaban si estarían en alguna dictadura asiática o si había vuelto Franco.

En pequeños grupúsculos, intentamos salir del paso de la mejor manera. Algunxs nos reorganizamos en otro punto de la zona, evitando las intensas cargas y las “búsquedas de enemigxs del sistema”. A mí y lxs compañerxs de mi grupo, nos salvó una casualidad planeada. Pero otrxs no tuvieron tal suerte. Un grupo fue emboscado en calles estrechas.

Tras cerrar el tráfico en varias calles por los alrededores de Sol y La Glorieta de Jacinto Benavente, zona altamente turística, un ejército de policías emboscó a este grupo de jóvenes, desarmadxs e indefensxs. La policía apaleó sin piedad al grupo de jóvenes desarmadxs y aterrorizadxs, que estaban de rodillas contra una pared. Algunxs eran menores de edad. La injustificable violencia que la policía desató, es digna de la peor dictadura autoritaria.

Lxs pocxs que pudimos, llegamos al lugar donde lxs estaban apaleando. La policía nos impedía ver lo que estaba pasando, con sus furgones y formando un cordón policial desmesurado. Era escalofriante escuchar los gritos de lxs jóvenes apaleadxs, pidiendo ayuda mientras eran ocultadxs por las furgonetas.

Todo aquello fue una grave afrenta a la libertad de prensa. Se impidió en todo momento que la prensa registrase imágenes y la policía se negaba a dar cualquier información sobre el estado de las personas retenidas. Hubo mucha dificultad para grabar las actuaciones policiales e informar libremente. Todas las personas que nos encontrábamos en el lugar estábamos vigiladas de cerca por una centena de UIP y no teníamos constancia ni del número de personas retenidas ni de los sucesos que ahí estaban ocurriendo…

Pasada más de una hora llega mucha prensa y nos enteramos de que llega otro furgón policial, pero ignoramos si será para trasladar a las personas que siguen retenidas aquí, en la calle La Paz, entre Sol y Jacinto Benavente.

A la hora del telediario, las redes sociales ironizan con las cargas policiales, todo un clásico… lamentable costumbre que una vez más se repitió. Las cargas policiales comenzaron minutos antes de que dieran comienzo los principales telediarios, para variar, cuando muchxs de lxs manifestantes aún no habían abandonado las proximidades de la Plaza de Colón. “La hora de la Represión” estaba servida a todos los Telediarios.

Llama la atención que lo más subrayado de la poca difusión que dio la prensa a lo ocurrido, es que el grupo de antifascistas no pertenecía a las marchas. Pero cuando eres unx de ellxs y tienes a tu lado a gallegxs, catalanxs, castellanxs… Quedan en evidencia tales difamaciones incriminatorias.

No se sabe qué pasará con las personas retenidas, si finalmente serán detenidas. Iban caminando por la calle y han sido cercadas por la policía.
En esos momentos nos informan que en la Calle Mayor hay al menos una persona detenida que fue abordada por policías de paisano. Esta persona queda retratada en una cruda foto donde se puede ver su cabeza en el suelo y la rodilla de un “protector de la seguridad” en su pómulo.

Los furgones tapan la calle La Paz, pero unx fotoperiodista nos confirma que las retenidxs siguen acorraladxs, arrodilladxs y con las manos en la pared. La policía abre la puerta de los furgones para que no veamos lo que pasa. Empiezan a llevarse detenidxs y son trasladadxs entre gritos de apoyo y golpes a los furgones que les privan de su libertad.

Se retira por completo la UIP y lxs presentes nos acercamos al lugar de los hechos. Acercarme me hundió. Encontramos gasas con sangre, guantes del personal sanitario y lo que es más grave, restos de tubos de intubación. Nos temimos lo peor. Mis sentimientos derivaron en una gran impotencia por no haber tenido la fuerza suficiente para sacarlxs del callejón, costará lo que costara.

Lxs sanitarixs mantuvieron la boca cerrada y no dieron información alguna de lo ocurrido. Las cámaras de Radio Televisión Española no querían grabar los restos de sangre de la brutal agresión. Les increpamos por ello y lo hicieron. Eso parecía, porque luego se demostró que la grabación no fue real.

Tal era la desinformación a la que nos enfrentamos, que no sabíamos ni quiénes estaban detenidxs, ni cuántxs, ni el estado de salud de ningunx. Sólo que había presencia de furgones y ambulancias en el hospital Doce de Octubre. Se rumoreó que había 30 detenidxs, luego eran 20… Pero realmente fueron 17, tres de ellxs menores.

A esas horas, 22:15, el diario El País tenía el nombre e historial policial de una de lxs detenidxs. Probablemente antes de que su abogadx y su familia supieran incluso dónde estaba; esta es la triste realidad. Mientras, algunxs testigxs denuncian la brutalidad policial empleada en dicha detención.

Así de difícil y costosamente se cerraba esta triste jornada, llena de incertidumbre. Pero renovamos los dos días siguientes, en las puertas de los juzgados de Plaza de Castilla. Unas 50 personas nos manifestamos al grito de “contra su represión, nuestra solidaridad” apoyando a lxs compañerxs luchadorxs y evitando el circo mediático de la prensa.
Hablando directamente con lxs detenidxs y gracias a las escasas e impactantes grabaciones de lo ocurrido, hemos podido saber la crudeza de lo que han vivido.

Hemos podido conocer cómo a unx compañerx detenidx le han roto un dedo en comisaría al grito de: “negro de mierda”. Ataques de asma ignorados hasta que llegó a la máxima gravedad y trajeron Ventolín. Brechas grandes en la cabeza a unx compañerx… Sin olvidar que TODXS fueron golpeadxs en prisión dejando sus espaldas moradas.

El domingo 22, supimos que soltaron a lxs tres menores detenidxs en las mismas puertas de los juzgados. Lxs cuales fueron puestxs ante la fiscalía de menores con distintos cargos irreales.
Un dato nuevo, desconocido hasta entonces, fue que hubo 57 retenidxs separados en bloques a lo largo de aquella tarde. Los represores fueron soltándolxs al azar, pero quedándose sus efectos personales. Tales como las propias llaves de casa, mecheros, etc…
A las 13:39 había una alta presencia de antidisturbios ante los juzgados. Se produjeron enfrentamientos con ellos… ¿Acaso no tuvieron suficiente?

Con todxs nuestrxs compañerxs puestas en libertad, contando los irreales cargos de los que se les quiere acusar, la tensión concluyó. Los represores abandonaron el lugar ridículamente, sacándome el dedo por la ventanilla, por el enganchón… Penoso.
Para acabar esta crónica, me gustaría contar testimonios reales contados por periodistas y compañerxs torturadas. Tales como, estas frases dichas por antidisturbios:

- “Juntemos las porras y peguemos a los guarros”. Dicho justo en el momento en que lxs retenidxs estaban de rodillas en el suelo.
- “Una carrera rápida, damos unos palos y volvemos”
- “Os vamos a quitar las ganas de manifestaros”
Para acabar unas reflexiones más que curiosas…
- ¿¿Por qué tanto oído sordo a la voz del pueblo en las calles??
- Una hora antes de la conclusión del acto político…había un hospital de campaña montado, ¿casualidad? Dejadme dudarlo.
- Si todo fuera al revés se estaría hablando de intento de homicidio. Particularmente, para mí esto lo ha sido y no quiero que quede impune.

¡¡abajo los muros de las prisiones!!
¡¡la fuerza del obrero la solidaridad!!
¡¡exigir nuestros derechos no es un delito!!
¡¡la lucha sigue cueste lo que cueste!!

Fuente: Kaos en la Red