LOS ENFERMOS DE LA GUERRA
El preludio de la Tercera
Guerra Mundial
Rebelión
/ Ramón E. Ángel - 13-09-2014
Nuestra
humanidad ha cumplido ya 100 años de la I guerra mundial y 75 años de la II
conflagración planetaria respectivamente, una más cruenta que la otra, dejando
a su paso desolación, muerte y miseria; es decir, nada de lo que tengamos que
sentirnos orgullosos como supuesta “especie superior”.
No
es la primera vez que el hombre ha sido carcomido por la guerra, si observamos
las facetas históricas, el hombre ha ingresado constantemente en etapas
guerreristas por diversas razones, entre las que podemos enumerar las de
condiciones religiosas, políticas y territoriales. Las más destructivas han
sido las del siglo XX con portentosas armas capaces de destrozar poblaciones
enteras.
Reflexiono
acerca de nuestro pasado reciente porque estos últimos meses he observado (el
mundo ha observado), las escaramuzas conflictivas en Europa del Este con
Ucrania como laboratorio, una especie de conejillo de indias para probar nuevas
armas o mejor dicho deshacerse de viejas armas para construir otras más
avanzadas. Por otra parte, la masacre del pueblo palestino a manos del muy bien
armado ejército israelí, sin que los organismos internacionales reaccionen
demuestra la debilidad de dichas organizaciones, que son meros parapetos
ideológicos del imperio estadounidense.
Los
movimientos estratégicos por parte de los países potencias (industrializados),
representados por EEUU, Reino Unido, Alemania, Francia, tratando de hilvanar
una perpetúa malla neocolonialista, se asemeja bastante a las alianzas
realizadas previas a la primera guerra mundial en la cual anexaron territorios,
ocuparon naciones y establecieron pactos de cara al probable conflicto y ante
la flaqueza de la Sociedad de Naciones, justo como ocurre ahora con las
Naciones Unidas (ONU).
Los
Estados Unidos ha ido ocupando territorios claves que le aseguran energía una
vez que tenga que enfrentar a los objetivos de mayor peso como son Rusia y
China. Muchos analistas critican el éxito de las operaciones militares
estadounidenses, pero a ellos les interesa asegurar enclaves desde donde puedan
proveerse de energía y poder maniobrar su equipo técnico-militar.
En
este contexto, todos estos focos de guerra, donde se asesinan civiles sin culpa
alguna de los desacuerdos políticos, son sin duda alguna el anuncio de un
conflicto mayor, que será más complejo de lo que pudiésemos imaginar porque ya
no se trata del arreglo de un desacuerdo de límites fronterizos o ganancias
económicas, sino también de la dominación de los recursos del planeta, en los
cuales se puede enumerar el agua, petróleo, gas, litio, tierra cultivable,
entre muchos objetivos que posiblemente no estemos enterados aún.
EE.UU.
aboga por una carrera armamentística, desesperado por el declive de su estilo
de vida consumista y derrochador. Es el resultado de haber perdido la batalla
de inocular el neoliberalismo en América Latina en aquella inolvidable
Conferencia en Montevideo, sitio en el cual Néstor Kirchner les dijo: “aquí
nadie viene a patotearnos”.
Mientras
en Latinoamérica se libró una contienda político-económica, alternativa de un
modelo distinto, años antes a principios de la década de los 90, las
corporaciones impulsoras de la guerra planetaria habían ayudado a descuartizar
lo que hoy es la ex Yugoslavia y en Medio Oriente hacían lo mismo con Iraq.
Esto significa como muchos saben, el comienzo del despliegue de varios frentes
de guerra, los cuales actualmente están operativos y activos a disposición de
la tecla de alerta verde para accionar su gatillo asesino en cualquier zona del
planeta.
Ante
la constante amenaza que percibe EE.UU. de bloques como el BRICS, el
acercamiento cada vez más estrecho entre Rusia/China y la pérdida de influencia
en América Latina, se vale de la promoción de las guerras focalizadas y la
creación de grupos paramilitares en las zonas vulnerables de conflictos
milenarios con la venta de su maquinaria de guerra y así tomar aire para su
demacrada economía capitalista. No queda otra cosa que advertir que los
conflictos podrán acontecer en Europa, Asia o África, pero esta vez
Latinoamérica no estará exenta de estos acontecimientos. Todos estos
movimientos estratégicos bien podrían significar el preludio de una tercera
conflagración mundial.

No hay comentarios:
Publicar un comentario